EL MIEDO A ETA JOSÉ MARÍA CALLEJA
07 abr 2001 . Actualizado a las 07:00 h.Los socialistas se han quedado sin concejales en Zumárraga; los militantes socialistas, los votantes socialistas y, en realidad, todos los demócratas, tienen que sentir que se han quedado sin un pedazo de libertad en el corazón de Guipúzcoa. El plan de exterminio puesto en marcha por el grupo terrorista, la idea de expulsar a los españoles de las instituciones, surte efecto a golpe de muerte y miedo. Después de que en Zumárraga hubiese un alcalde socialista en la anterior legislatura, que mejoró sensiblemente la calidad de vida material y democrática del pueblo, ahora existe un alcalde nacionalista, han abandonado los cinco concejales socialistas y han asesinado a un vendedor de golosinas que era concejal del PP: ya sólo hay nacionalistas en ese municipio. Ahora bien, ese objetivo conseguido es incompatible con la libertad; ese monocultivo nacionalista supone un estado de excepción para los constitucionalistas; ese meter en la clandestinidad a los representantes de más de la mitad de la población de Zumárraga tiene sólo un nombre: fascismo. La llamada construcción nacional pasa por la destrucción de sus habitantes y por la expulsión a las tinieblas de un partido centenario que es la historia del País Vasco; a pesar de tan sangrante evidencia, hay dirigentes que sostienen que en el País Vasco se vive de maravilla y que no muestran la menor solidaridad con estos concejales asesinados/expulsados.