SON CONCEJALES, NO SOLDADOS

La Voz

OPINIÓN

EL MIEDO A ETA ENRIQUE CURIEL

07 abr 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

El aviso a Zapatero no ha podido ser más sangriento y terminante. Las balas que segaron la nuca de Froilán Elespe estaban orientadas a cortar de raíz cualquier veleidad de diálogo de Redondo y Zapatero con los nacionalistas democráticos. Los efectos han sido devastadores. Angustiados, desconcertados y temerosos, todos los concejales socialistas de Zumárraga han abandonado el Ayuntamiento, y en Elciego, otros cargos se plantean la situación. Su vida corre peligro cierto y sus mujeres, hombres e hijos, pueden amanecer rotos y emocionalmente irrecuperables para siempre. Se han convertido en resistentes de la libertad, en guerrilleros de la democracia, perseguidos por jóvenes trabucaires que desprecian lo que ignoran. Estos concejales fueron elegidos en la primavera de 1999 durante una tregua que iluminó de esperanza el futuro de Euskadi. Son agricultores, mujeres que se dedican a la limpieza de empresas o de hogares, vigilantes de aparcamientos municipales que no comprenden que tengan que ir a la viña con dos guardaespaldas, que deban mirar los bajos del coche, o que no puedan salir de su domicilio a tomar unos vinos con sus vecinos. Como dice el alcalde socialista de Elciego, «somos aficionados a la política, no llegamos ni a tercera división, no vivimos de ello». La responsabilidad les obliga a no hablar del tema en casa. Un buen amigo me pide que no le llame a su domicilio para saber cómo está, porque no quiere que hable con su mujer. «Seguro que te preguntará cómo van las cosas. Cualquier respuesta será peor». Una cosa es participar en una lista para ser concejal y otra, muy distinta, exigir la heroicidad de una persona y de una familia. Porque, ¿qué teme ETA? Teme que el escenario del día siguiente le resulte adverso y que se abra camino la idea de formar un gobierno adecuado a las circunstancias. Estamos ante la peor crisis política en el País Vasco. ETA quiere mantener y estimular la división de los vascos en dos frentes. Si el PNV-EA vencen sin mayoría absoluta, tienen a Ibarretxe en sus manos, como ahora. Si Mayor Oreja gana, el regalo resultará inestimable: «Ya lo veis, el jefe de la policía española es lehendakari». En los próximos 40 días pueden caer más socialistas y más populares. Pretenden, sobre todo, controlar la dirección política de la crisis administrando los atentados hacia los ámbitos que les resulten más eficaces y rentables. Lo vamos a pasar mal, sufriremos, pero debemos de ser más inteligentes que ellos.