SEGURIDAD EN EL MAR FERNANDO NOVOA SANJURJO
08 mar 2001 . Actualizado a las 06:00 h.El pesquero es el mejor salvavidas de sus tripulantes y, por lo tanto, debe de estar diseñado para navegar y pescar con seguridad en aquellos caladeros para los que fue proyectado, así como defenderse sin problemas de los embates de la mar durante los temporales. En la seguridad de un barco influye: el ingeniero que lo diseña, el astillero que lo construye, la Inspección de Buques que lo controla, el armador que lo mantiene y la tripulación que lo navega. Sin embargo, en doce meses se hundieron en el Gran Sol once pesqueros de pabellón comunitario e intereses gallegos, con el resultado de 18 personas muertas y otras tantas familias destrozadas, pero podrían haber sido más de un centenar si no fuera por la bravura y buen hacer de los servicios de salvamento británico e irlandés. Mucha gente en el sector despacha esta situación con un «eran barcos viejos», con lo que parecen justificar lo injustificable. Evidentemente, los accidentes marítimos existen, pero ni la edad es el factor determinante, ni es normal la cadencia de siniestros últimamente. ¿Por qué se hunden los pesquero? ¿Qué pasa para que un palangrero de 10 años que embarca un golpe de mar quede con su supervivencia tan comprometida que dos olas más lo vencen como la más ligera brisa dobla un pañuelo? ¿Cómo un incendio que comienza en un pañol de popa queda fuera de control y destruye un palangrero de 5 años, poniendo a toda su tripulación en grave riesgo a 400 millas de la costa? Las distintas administraciones tenemos una gran responsabilidad en velar por la mayor seguridad posible, por lo que todos los estamentos implicados deberían asumir una actitud Pro Activa -beligerante- como lo hacemos en la Consellería de Pesca, tratando de dinamizar todos los aspectos de la seguridad, bajo la premisa de que «el mejor accidente es el que nunca ocurre», y siguiendo la regla de oro de que «Es mejor prevenir que curar». Pero, obviamente, también el sector tiene que asumir una actitud Pro Activa, asumiendo su responsabilidad, evitando actitudes rutinarias, pasivas y fatalistas, rompiendo con algunos malos hábitos como no hacer prácticas de emergencias a bordo, abandonar la sala de máquinas para echar una mano, o un hombre solo en el puente en recaladas y entradas nocturnas en puerto. En cualquier caso, y dada la situación, todos debemos extremar el análisis para determinar por qué se hunden los pesqueros.