JOSÉ LUIS ALVITE A MI MANERA
19 feb 2001 . Actualizado a las 06:00 h.Para la mente práctica y obcecada de un psicópata, el asesinato no es un asunto moral, sino que al final se trata de un problema de espacio. A un tipo que no tiene ningún tipo de escrúpulos, el asesinato de su madre se plantea en su mente como el asesinato de un avestruz: un grave problema de alojamiento. Porque, ¿qué hacer con el cadáver de una madre? Cualquier desalmado sabe, sin embargo, que la conciencia se alivia cambiando de ropa, yendo al peluquero o, simplemente, echando mano del jabón de tocador. A un psicópata, el quitamanchas le resuelve más que la oración. Pero, ¿y el cuerpo? ¿Qué hacer con sesenta kilos de carne sin denominación de origen? Nunca en mi vida se me pasó por la cabeza asesinar a mi madre. Y menos, con derramamiento de sangre. ¡Detesto la humedad! Es una broma, claro. Pero si yo fuese un psicópata, dejaría al difunto situado en la última fila de una película de Saura, siempre tan capaz de convertir los cadáveres en intelectuales ...