DOS ORILLAS

La Voz

OPINIÓN

CARLOS MUÑOZ

11 ene 2001 . Actualizado a las 06:00 h.

Cuando se fueron, la letra cantaba que veinte años no era nada; luego, sin esperar la milonga del milenio, la modernidad que no conoce de calendarios irrumpió introduciendo una capacidad de transporte de elementos físicos, y una manera de transmitir el conocimiento y la información que determinaría todo el acontecer de los tiempos que corren. En este escenario, para los que se fueron a hacer las Américas, y también para aquéllos de sus hijos que ahora quieren o tienen que volver, comenzó a deconstruirse, afortunadamente, la letra del tango. Y es que los últimos veinte años lo han cambiado todo, y han hecho verosímiles los desplazamientos físicos de las personas y de las cosas, en la aldea global, donde las mejoras tecnológicas permiten que el espacio, el sistema físico, sea una variable necesariamente relativa, pues, actualmente, la distancia entre dos puntos geográficos debe interpretarse, no en términos espaciales, sino temporales. Nuevas tecnologías Esto, junto a la potencia circunstante de las nuevas tecnologías, democratizando realmente los conocimientos; la homogeneización de las formas de vida y el pensamiento único facilitan las migraciones hacia el norte desarrollado y rico, sin los frenos culturales de antaño, pues ya todo no es desconocido. Con una Galicia en expansión económica, pero en pleno invierno demográfico, con un índice de natalidad por debajo del umbral de sustitución, y con la economía invertida, hay que unir las dos orillas, de forma que los hijos de los que hicieron posible aquellos países rematen éste con el enorme capital que es trabajar todos juntos.