EL BNG... Y EL BNG

La Voz

OPINIÓN

EL BLOQUE Y EL PACTO ANTITERRORISTA ROBERTO L. BLANCO VALDÉS

30 dic 2000 . Actualizado a las 06:00 h.

«A actuación do BNG carece de contradiccións internas». Eso ha dicho, lleno de razón, el portavoz nacionalista en el ayuntamiento de A Coruña, tras justificar su apoyo a la proclama de adhesión de la corporación que preside Paco Vázquez al pacto antiterrorista firmado por el PSOE y el PP. Hombre, visto así, qué quieren que les diga: como carecer, la actitud del Bloque carece de otras cosas..., pero de contradicciones, pues, por más que nos pongamos estupendos, no parece que carezca. Es posible, claro, que aquéllas sean externas, o siderales, o galácticas, y no internas. Es posible, pero aceptarlo obliga a apurar un poco la jugada. Vamos a ver: el Bloque ha decidido que no debía firmar el pacto susodicho porque, pese a estar casi de acuerdo con su letra, no lo estaba con su música. Una música que, según el BNG, perseguiría lo que los cantos de sirena en La Odisea: atraer a los nacionalistas vascos moderados y hacer así embarrancar electoralmente al PNV. Es ésta una forma respetable de verlo. Y lo es por más que no la compartan, por aquí, ni siquiera muchos de quienes votan de cuando en vez al BNG. Como cualquier acuerdo democrático, es posible firmar el pacto y no firmarlo. Lo que no cabe es hacer a un tiempo una cosa y su contraria. Porque el pacto, se pongan como se pongan Tello, Beiras o Rodríguez, es el mismo antes y después del Padornelo. El argumento del BNG para hacer en Galicia lo que no se ha querido hacer fuera de Galicia sería risible si no resultase ofensivo para nuestra inteligencia: el pacto antiterrorista, de cuyo espíritu se viene abominando desde el día de su firma, se ha suscrito en A Coruña por resultarle al Bloque irresistible la prepotencia del alcalde. ¿Qué prepotencia? La de quien, en uso de una extraordinaria mayoría democrática, obtenida limpiamente en elecciones, decide valientemente adherirse a un acuerdo que representa la opinión del 80% del cuerpo electoral, respetando la libertad de los demás para secundar o no su iniciativa. No, no es la prepotencia. Vamos a dejarnos de macanas: el BNG no se ha atrevido a quedarse solo en A Coruña por temor a sufrir por ello un duro castigo electoral. En el resto de España se siente acompañado y espera que esa compañía amortiguará las consecuencias electorales negativas de su decisión de no firmar. Es legítimo actuar así, pero no se puede encima pretenderse que hacerlo es coherente: no lo es. Es sólo oportunista.