UNA «SHOONTA» ENTRE «RAÑACEOS»

La Voz

OPINIÓN

ANXO LUGILDE

18 dic 2000 . Actualizado a las 06:00 h.

En unas de las anchas avenidas de Manhattan se puso de moda en los últimos años un exótico bar étnico. En plena efervescencia new-age, el local, plagado de lucecitas azul celeste, se convirtió en un polo de atracción de la comunidad hispana. Quizá la sonoridad de su nombre haya influido en la prosperidad del bar, en el que el dueño -uno de Sada- sirve vino Amandi como si fuese Merlot. Shoonta, reza la transcripción fonética de la tarjeta de visita del local, al que se accede por las escaleritas que puso de moda la televisiva Cheers. La mirada del gallego que se deje caer por allí quedará fijada inmediatamente en las cinco letras de azul celeste, ligeramente torcidas, que componen una palabra inocua para los neoyorquinos: Xunta. No muy lejos, aunque seis décadas antes, un genial gallego casi ciego emborronó cuartillas en un rañaceos en demanda de la libertad para Galicia y España. Era Daniel Castelao, el hombre que estaba llamado a ser el primer presidente de la Shoonta. El golpe de estado de Franco lo había convertido en un anónimo exiliado, lejos de sus dos Galicias, la argentina, que ya lo había acogido de niño, y la europea, a la que volverían sus huesos nueve lustros después en una de las decisiones más polémicas tomadas por la Xunta. ¿Es ésta la autonomía con la que soñaron Castelao y tantos honorables hombres que dieron sus vidas por sacar a Galicia de la miseria, como Bóveda o Ánxel Casal? Seguro que no, porque la realidad se halla lejos cuando se sueña despierto. Difícilmente aceptarían que los destinos de ese mítico órgano de autogobierno quedasen en manos de hombres que no surgieron del galleguismo, pero así lo ha querido el pueblo gallego. Sin embargo, seguro que la alegría habría brotado en los enfermos ojos de Castelao si le dijeran que Galicia disfrutaría de dos décadas ininterrumpidas de autogobierno, que desde Santiago se gestionaría más de un billón de pesetas, que habría una televisión gallega, que su idioma sería co-oficial, que en Compostela funcionaría un parlamento con amplias potestades decisorias...