FÉLIX SORIA
10 dic 2000 . Actualizado a las 06:00 h.¿Ha sido útil la cumbre de Niza para apuntalar la construcción europea? Sea cual sea el resultado final y a la vista del espectáculo que han ofrecido los gobiernos de los Quince, la respuesta perfecta es una expresión francesa que entraña el no absoluto: «Pas du tout». De ninguna manera. De ningún xeito. Sea cual sea el resultado final, la cumbre de Niza ya es un fracaso político. El mensaje es demoledor. Los teóricos dirigentes e impulsores de la nueva Europa pugnan entre sí por tres, dos e incluso por un solo voto ponderado en un Consejo que sumará más de 300. La actitud que mantiene la mayoría de negociadores es, en esencia, contraria al acervo que guió la puesta en marcha de la original Comunidad Económica Europea. No ha habido excepciones. Las quince delegaciones han cedido a la tentación de analizar el presente y el futuro de Europa desde una óptica estatalista, nacionalista o territorialista. Tanto da. En este caso los conceptos y los significados son aleatorios. El espacio es lo fundamental. Con el agravante de que no hablan de espacios habitados, sino de ámbitos económicos y de unidades jurídico-administrativas. Se perpetúan casi todas las fronteras. ¡Pero con globalización! Curioso. Revelador. Los Blair, Jospin, Aznar y compañía han cambiado el proyecto matriz. El mercado común ya no es el instrumento, sino el fin. ¡Sobran alforjas!