EQUIPAMIENTOS Con lo que cuestan los jugadores del Celta y del Deportivo se construiría en un año la autovía transcantábrica. Con lo que Citroën y Zara facturarán hasta el 2007 podrían armarse siete trenes de alta velocidad completos hasta Madrid, con cabeceras en Vigo y A Coruña. Son datos que el periodista Manuel V. Sola maneja en un artículo en el que analiza el futuro de Galicia en materia de equipamientos. «El desafío de las infraestructuras suena fuerte, pero las cifras no deben asustarnos», indica el autor.
02 dic 2000 . Actualizado a las 06:00 h.No es mucho pedir un billón de pesetas para construir el Ave gallego. Un ejemplo: cuando concluían las obras de la autopista gallega entre A Coruña y Vigo parecía un hito la inversión de 221.000 millones de pesetas luego realizada. Hoy se sabe que esa obra ha generado unos beneficios económico-sociales cifrados en 1,2 billones de pesetas. Infraestructura es el término políticamente acuñado para englobar todas las inversiones de elevada rentabilidad pública: puertos, aeropuertos, carreteras, ferrocarril, gasoductos, oleoductos, cable, fibra óptica... Generalmente, en Galicia nos referimos a infraestructuras cada vez que desconocemos exactamente lo que queremos o necesitamos. El trabajo, la economía, van siempre más rápido que los infraestructuradores. El suelo industrial Un estudio que acaba de ser editado por el Consorcio de la Zona Franca de Vigo revela que los empresarios gallegos no demandan las infraestructuras que parecen preocupar a los políticos. Ni las carreteras, ni el tren, ni los puertos preocupan a los empresarios gallegos que quieren entrar en la economía global. ¿Saben qué demandan? Pues algo tan aparentemente sencillo como suelo industrial, y que los aviones despeguen y aterricen de los tres aeropuertos gallegos. Una multinacional californiana, Genentech, ha decidido poner 10.000 millones de pesetas sobre la mesa para construir una fábrica en O Porriño. Harán aquí el producto, lo meterán en un avión y lo enviarán a California para venderlo en EEUU. Lo más curioso es que en su decisión no han influido las subvenciones, ni el Ave ni la Transcantábrica. Genentech va a gastarse 10.000 millones en O Porriño porque tiene suelo y, sobre todo, porque ha encontrado a técnicos gallegos cualificados para fabricar lo que necesitan. Suelo y mano de obra cualificada son la mejor infraestructura para desarrollar un país en una economía global que estará dominada por Internet, la venta electrónica y la competencia marquista. El suelo es aquí un bien escaso hasta para ofrecerlo a la BMW. Pero todas las multinacionales instaladas en Galicia presumen de disponer de una excelente mano de obra. La infraestructura humana Es necesario el Ave, conviene complementar los puertos, poner aviones modernos en los aeropuertos, construir la planta de gas y la Transcantábrica. Pero lo más importante es que esos 2 billones de pesetas, que Galicia se gastará en proyectos de infraestructuras, tengan debajo una sólida infraestructura laboral y directiva que no malgaste los fondos de formación, sino que los aplique allí donde son productivos. El tren, las carreteras y los puertos son básicos para encarrilar el progreso del próximo milenio. Pero el dinero, la inversión del 2001 en adelante, no mirará si un país se infraestructura o no. Lo primero que verá es si ha elegido bien qué obras hacer y si sabe trabajar.