COMO EL CELTA

La Voz

OPINIÓN

XOSÉ LUÍS BARREIRO RIVAS Más paro y más crisis

05 nov 2000 . Actualizado a las 06:00 h.

Hace una década, cuando el funesto tripartito entregó el testigo, la tasa de paro en Galicia estaba por debajo de la media española. Hoy, tras varios años de xacobeos y de brillante política internacional, nuestra tasa de paro supera en dos puntos a la media española, con una tendencia negativa que la estadística del mes de octubre acaba de confirmar. Claro que, hablando de temas sociales y políticos, ni siquiera los números dicen toda la verdad. Por eso deberíamos establecer qué número de trabajadores contabilizados por el tripartito rozaban el subempleo, o cuántos contratos firmados en la era Aznar confirman el actual andacio de empleo basura. Pero, no siendo posible agotar el tema en estas pocas líneas, no me queda más remedio que comentar las cifras del paro con las mismas claves que usan los políticos, para desenmascarar, si puedo, la mucha demagogia que esconden sus balances. Cuando el paro baja en toda Europa, y cuando el pleno empleo se instala en los Estados Unidos, ¿qué sentido tiene remontarse a 1994 para valorar, como hace la Xunta, la mejora sustancial del empleo? Porque, si bien es cierto que, en términos absolutos, estamos mejor que hace seis años, ¿cómo se explica nuestro retroceso en términos comparativos y nuestro ingreso en el club de comunidades que ralentizan la creación de empleo? Si nuestra renta y nuestras pensiones son de las más bajas de España, si ahorramos menos que los demás, si la inversión pública por habitante roza la discriminación, si nuestros servicios se deterioran de forma notable, y si los principales indicadores nos sitúan a la cola de España, ¿de qué nos vale saber que tenemos algunos parados menos que en 1994, más kilómetros de autovía que en 1995 y más estudiantes universitarios que en 1996? Pese al evidente abuso del ojímetro estadístico de la Xunta, que tanto ayuda a maquillar la situación y a satisfacer el ego de los más conformistas, las cifras oficiales del Estado y de la UE siguen siendo tozudas a la hora de mostrarnos un país que no despega, y que termina la década prodigiosa de los noventa exactamente en el mismo sitio en el que la empezó. Por eso, se me ocurre la idea de comparar al Gobierno de Fraga con ese Celtiña de mis amores, que el sábado se puso de quinto. Porque juega y no realiza, desperdiciando el mejor fútbol de la Liga. Y que sólo sigue en Europa gracias a la Intertoto.