ROBERTO L. BLANCO VALDÉS
31 oct 2000 . Actualizado a las 06:00 h.Galicia está desnacionalizada, ¿quién la renacionalizará? A este acertijo ha querido dar respuesta la UPG en su décimo congreso: el BNG. De ahí la llamada de uno de los padres de la idea a la unidad de todos los nacionalistas: «O que nunca sería perdoabel _ha dicho Francisco Rodríguez a la vanguardia de la cosa_ é grupusculizar ou atomizar o nacionalismo». Rodríguez sabe muy bien por donde va: de lo que se trata «neste momento histórico», según él, es de conservar como sea la unidad, manteniendo, para ello, colgado en el armario el viejo vestuario de la autodeterminación, la confederación y el marxismo-leninismo, trapos todos que podrían dar hoy un aire de antroido al BNG. La unidad, pues. Pues la unidad es la llave de una futura victoria electoral que, según sabe todo quisque por aquí, aun en el caso de que, contra pronóstico, llegase a producirse, sería, de momento, muy precaria: compartida, en todo caso, con el Partido Socialista, que oficiaría de monaguillo del invento, y ganada por los pelos al PP. Pero una mayoría, aun compartida y por los pelos, es una mayoría al fin y al cabo. Y al serlo permitirá al BNG, y a su madre nutricia, la UPG, acometer el único programa _el de renacionalizar Galicia_ que parece deducirse claramente de ese último congreso en el que, a base de no querer asustar a casi nadie, ha sido casi nada lo que se ha podido proponer. ¿Y qué es eso de la renacionalización? Pues, aunque así, a bote pronto, no es fácil de saber, enseguida uno lo barrunta: Galicia, como tal, no puede ser objeto de tan singular operación, que ha de ir, por lo tanto, necesariamente dirigida a los únicos que son susceptibles de ser renacionalizados en Galicia, es decir, a los gallegos. ¿En qué consiste, entonces, la renacionalización que se proyecta? ¿Cómo se propone el BNG desde el gobierno de la Xunta acometer tan titánica labor? No estaría nada de más que el BNG nos fuera dando un anticipo de lo que nos tiene preparado. Pues aunque cabe que, convencidos de su grave enfermedad, miles de gallegos acudieran prestos a entregarse al BNG para, renacionalizándose, curarse de la espantosa desnacionalización en la que viven, también pudiera suceder que, enterados los gallegos de que la intención del BNG no es sólo administrar el tráfico, el agua y los festejos, sino también sus creencias y conciencia, decidiesen huir del BNG como cualquiera huye de la lumbre.