ADRIÁN MAC LIMAN EL PERSONAJE / OSAMA BIN LADEN
13 oct 2000 . Actualizado a las 07:00 h.Su fantasma recorre el mundo; un fantasma que los servicios secretos norteamericanos sueñan con capturar, neutralizar o, sin más, eliminar. Curiosamente, en la década de los 80 los nacionalistas árabes preferían darle la espalda. «Es el hombre de la CIA», solían decir los veteranos del panarabismo, sin ocultar su desprecio por el extraño barbudo que, a los 25 años, no dudaba en asumir en Afganistán el papel de ideólogo de la guerra santa contra el infiel. De hecho, Osama bin Laden, oficial de enlace entre la CIA saudí y su gran hermana yanqui durante el conflicto afgano, hacia caso omiso de la enemistad de sus correligionarios y se tomaba muy en serio su misión divina: dedicar su vida a la lucha contra la cristiandad y el judaísmo. Tras la retirada de las tropas rusas de Afganistán, el hijo del adinerado constructor de Riad rompió con la aristocracia saudí. Sus estrambóticas actuaciones ponían en peligro la postura ecuánime de la pro occidental monarquía wahabita. Su larga travesía del desierto acabó en los refugios subterráneos de Pashawar, desde donde sigue combatiendo a los cruzados -el Occidente cristiano- y a los judíos.