... Y LO IMPORTANTE ES PARTICIPAR

La Voz

OPINIÓN

EDUARDO BLANCO PEREIRA

28 sep 2000 . Actualizado a las 07:00 h.

Los Juegos Olímpicos van perdiendo paulatinamente buena parte de sus valores originarios, entre ellos el que se resume en la frase de «lo importante no es vencer, sino competir», aunque Sydney nos ha devuelto circunstancialmente un cierto romanticismo de la mano de los nadadores guineanos que demostraron que lo grandioso reside en participar. Pero el espejismo se desvanece, y en la recta final de estos Juegos, los países obsesionados por el medallero, como España, empiezan a tejer las explicaciones sobre los resultados obtenidos, adelantándose a un posible balance negativo respecto a las previsiones anunciadas. Mientras que la ministra del Deporte, Pilar del Castillo, argumenta un cambio generacional, por cuanto que ya no están muchos de los que nos representaron en Barcelona, donde se consiguieron 22 medallas, el secretario de Estado para el Deporte, Gómez-Angulo, lo achaca a la falta de afán competitivo de los deportistas. Es indudable que el que gana o pierde es el deportista, que tiene su parte de responsabilidad, pero no debemos olvidar el papel que juegan las federaciones deportivas, que deciden la composición de los equipos y que reciben un presupuesto público destinado al deporte de alto nivel. Y la más alta responsabilidad la tiene el Consejo Superior de Deportes, que, lo mismo que se apunta a los éxitos, también debe responder de los fracasos. Muchas de las medallas conseguidas hasta el momento por los representantes españoles corresponden a deportes minoritarios, lo que confirma una vez más que la famosa teoría de la pirámide fundamentada en trabajar una base lo más amplia posible, que cimente un mejor deporte de élite, no resulta el método más adecuado. Los éxitos se planifican como se hizo en Barcelona-92, aportando los recursos necesarios para la preparación de los deportistas, y mediante el compromiso y coordinación de las instituciones implicadas, o sea, CSD, comunidades autónomas y federaciones deportivas. Ya que las autoridades deportivas se han puesto como objetivo un número concreto de medallas de difícil consecución a estas alturas, a pesar de que alguna más obtendremos, no queda más que revisar el modelo, si es que lo hay, o, por el contrario, retomar el viejo lema de que «lo importante es participar».