EL MILENIO NACE EN NUEVA YORK

La Voz

OPINIÓN

JOSÉ LUIS QUINTELA JULIÁN

05 sep 2000 . Actualizado a las 07:00 h.

Nueva York es estos días el centro de la política internacional. Comienza la Cumbre del Milenio con 155 jefes de Estado y de Gobierno. Su objetivo, elaborar un plan de acción que haga frente a los desafíos para el nuevo milenio: pobreza, prevención y resolución de conflictos y el enorme problema medioambiental. Un reto ambicioso pero que se debe analizar con cautela. Ya en la Conferencia Mundial de Educación (Tailandia, 1990), se llegó al objetivo de educación primaria para todos en el año 2000. En 1995, la Cumbre Mundial de Desarrollo Social (Copenhague, y luego revisada) retrasó el objetivo al 2015. Hoy, 125 millones de niños y niñas no van a la escuela, y sin visos de mejora. Funcionarios medios de los gobiernos aprobaban allí ambiciosos planes ignorados luego por sus superiores, al tiempo que el impacto mediático de dichas reuniones fue decreciente, ante la ausencia de líderes y la falta de novedad en los temas. No es el caso ahora, al haberse organizado la mayor reunión de altos mandatarios de la historia. Pero, ¿darán la talla los contenidos y decisiones? No es el prestigio de Naciones Unidas o de su secretario general lo que está en juego, es la gobernabilidad mundial y el triunfo de la democracia sobre la fuerza. La globalización la controlan hoy G-8, OMC, Banco Mundial y Fondo Monetario Internacional, dominados por los más poderosos. La ONU dice que es «la única organización auténticamente global, tanto en términos de su composición como de sus áreas de trabajo». Pero ha ido cediendo terreno. Se habla allí de los problemas, pero las decisiones las toman los otros. ¿No debería, para empezar, replantearse seriamente su razón de ser y sus posibilidades? ¿Se enviarán ahora señales inequívocas de respaldo a las acciones inminentes y reales en la lucha contra la pobreza, el analfabetismo, los conflictos y la destrucción del medio ambiente? Siguiendo a Annan, es necesario comunicar ahora que «sí podemos hacer algo» y «vamos a trabajar juntos para conseguirlo». Más de mil ONG y movimientos civiles han identificado, ante la cumbre, los desafíos del milenio, preparando propuestas para la ONU, gobiernos y sociedad civil. Los objetivos son claros, y recursos hay (el coste de la educación básica universal no llegaría al gasto europeo en helados). Lo que falta es la voluntad política. La cumbre de Nueva York es la oportunidad de mostrarla. Ahora o nunca.