HABLANDO DE ARQUITECTURA

La Voz

OPINIÓN

FERRADO E MEDIO Juan c. Martínez, jefe de sección de La Voz de Galicia

13 ago 2000 . Actualizado a las 07:00 h.

Al público no profesional le da a veces _pocas_ por hablar de arquitectura, y entonces se arma el lío. Algo así acaba de pasar en Gran Bretaña, cuando al príncipe Carlos, que no es arquitecto, se le dio por publicar un librito, A vision of Britain, en el que critica los modernos adefesios (el Teatro Nacional en primer lugar) que han roto la perspectiva secular de los docks del Támesis. Los arquitectos y urbanistas más prestigiosos han descalificado sin piedad al heredero de la Corona, heridos por la afirmación de éste de que «las ciudades son demasiado importantes para dejarlas sólo a los profesionales», un llamamiento a la intervención en la cuna del liberalismo, aunque se limite al campo de la estética urbana. ¡Dichosos los ingleses, que pueden debatir de estética! Trasladado a Galicia, el debate es mucho más doloroso. Apenas puede plantearse en el campo de la belleza: está todavía en la fase de impedir que se destruya la parte superviviente del patrimonio histórico y de la arquitectura popular y de frenar el deterioro del paisaje. Arquitectos autorizados han considerado poco interesante la discusión estética, porque, salvo edificios singulares, obedecen a lo que les compra el público, poco exigente, y lo que piden sus contratadores, los promotores. Éstos se niegan a responsabilizarse del feísmo: construyen donde hay suelo urbanizable, para cubrir la demanda social de viviendas, y se someten a las orientaciones de las normas urbanísticas. Pero los ayuntamientos ejercen su función de planificadores a duras penas. Aparte de que sólo una cincuentena de los trescientos y pico municipios gallegos poseen planes de ordenación, éstos son más un freno de la iniciativa privada que la plasmación de un proyecto de ciudad. El urbanismo es hoy un souvenir, una postal histórica de la era de los ensanches, salvo honrosos y escasos ejemplos. Las ciudades punteras de Galicia están volcadas en la competición por los edificios singulares, cuando hay acuerdo acerca de que las urbes funcionan mal _el problema del tráfico no está resuelto, dice la encuesta de Sondaxe que publica La Voz_. En el campo, la construcción o la expectativa de construcción abarca todo espacio disponible y, en cada esquina, a su aire. Va a ser necesario hablar mucho de urbanismo, de mejorar el hábitat, si se pretende dar credibilidad al eslogan Galicia calidade.