PULPO HOY, MAÑANA Y SIEMPRE

La Voz

OPINIÓN

TOMÁS FAJARDO DA COSTA

05 jul 2000 . Actualizado a las 07:00 h.

El estado actual de la pesquería del pulpo nos obliga a tomar medidas para la protección y recuperación del recurso, ya que es nuestro futuro y único medio de vida. Prueba de esta voluntad está en que siempre abogamos porque el pulpo se comercializara a partir de 1 kilo de peso y no de los 750 gramos actuales, aunque creo que la mejor forma para recuperar el recurso sería sacarnos del medio, prohibiéndonos trabajar, dejando que nos muramos de hambre, sin necesidad de mantener empresas, pagar impuestos o crear puestos de trabajo. Los naseiros llegamos a esta huelga por varios motivos, y no sólo por la explotación irracional del recurso efectuada por, como dicen muchos, «los delincuentes trabajadores que viven del mar». Los problemas en los caladeros de la flota de altura y la desaparición de gran parte de la Marina Mercante vino a repercutir sobre la pesca de bajura, masificándola y sobreexplotándola. Yo mismo soy armador de una embarcación de 3,75 toneladas y tres hombres enrolados. Según el nuevo plan del pulpo estoy autorizado a trabajar con 250 nasas; pero no puedo transportarlas todas de una sola vez, viéndome obligado a realizar un mínimo de dos viajes. En el primero, para vaciar la embarcación, tendría que descargar las nasas en tierra, luego volver a salir e ir a buscar las restantes. Ya no hago referencia al tiempo empleado en las rutas, ni a los gastos de combustible que esto supone. Todo este trabajo lo tengo que realizar todos los viernes, y por supuesto, los lunes también, pero a la inversa. Y si lo tengo que realizar cada día, es mejor que venda el barco o me dedique a pasear. Ahora bien, si lo que quieren es darnos un trabajito en tierra, ofrézcanselo a mis colegas y ya veremos como ni uno solo dirá que no. Por eso, quieren hacer comprender que una nasa sin cebo nunca debe considerarse un arte de pesca, ya que las especies capturadas con ésta (pulpo, nécora, camarón) siempre entran en ellas atraídas por la carnada. Comprendo que estudios biológicos aconsejen un tope de 160 kilos por barco, pero párense a pensar en la rentabilidad de una embarcación con seis hombres enrolados, discriminada claramente con respecto a las más pequeñas, con dos hombres y un tope de 80 kilos. Para concluir, quisiera decir que el sector no va en contra de la política de protección del recurso que promueve la Consellería, que creo acertada, de lo que sí va en contra es del método utilizado para este fin. Hagamos las cosas bien, con consenso, y tendremos pulpo hoy, mañana y siempre.