Capítulo de gloria en la historia de constancia de Álvaro Ramón con el Racing de Ferrol
OPA RACING
El berciano, que suma una asistencia y dos goles en las once jornadas de Liga, está siendo de los efectivos más regulares
08 nov 2025 . Actualizado a las 22:24 h.No hizo falta tener el balón. El Racing Club Ferrol, después de dos derrotas amasando el porcentaje de posesión, tiró por la vía del pragmatismo y lo hizo a lo grande. Tres remates a puerta y dos goles —el número de finalizaciones totales se elevó hasta las ocho —bastaron a la tripulación de la fragata verde para enderezar el rumbo, reencontrarse con el gol tras más de 250 minutos, ganar su primer derbi gallego y sellar su tercera portería a cero del curso.
Y, para seguir haciendo del fútbol mucho más que fútbol, emerge el relato en medio de la vorágine de datos de Espiñedo. El protagonista, con permiso de Edgar Pujol y de Miquel Parera, tiene pasado en O Carballiño. Álvaro Ramón (Ponferrada, 2000) se vistió de lateral en el 45+2 para, como mandan los cánones de la demarcación, efectuar un saque de banda que, tras un rechace, convirtió el berciano en mucho más que en un lanzamiento lateral. Allí, en el que fue su hogar futbolístico en la campaña 2023-2024, se vino arriba para, con un zurdazo de época, ponerle punto y final a la anemia goleadora de los suyos.
Después de enlazar varias campañas en los que la aportación ofensiva de los laterales de A Malata era más bien escasa, Álvaro Ramón recuerda a la ciudad que vio nacer a Álvaro Carreras lo capital que puede ser su rol en el fútbol de hoy.
Dos dianas y una asistencia en once partidos hacen que dato y relato no se maten. Que caminen de la mano y en completa armonía gracias al berciano y su historia de constancia.
Un jugador discreto, que se ha ido ganando sitio fijo en el once de las rotaciones de Pablo y que, para más señas y fruto de su entendimiento con Pascu en el flanco izquierdo, está demostrando su capacidad de adaptación a la propuesta de falsos extremos. Sin invadir el espacio ajeno, sabiendo leer las prestidigitaciones constantes de Jairo Noriega y, como traca final, finalizando en un equipo que llevaba solo dos disparos a puerta en los 180 minutos precedentes en la Liga.
Al capítulo de la regularidad con premio de Álvaro Ramón le sigue, por descontado, la obra maestra de Parera bajo palos. Pero esa ya es otra historia. De las que hacen de este deporte una locura adictiva y visceral. En igual medida.