Real Madrid Castilla, con escasez de efectivos para afrontar una larga temporada

Emilio Rosanes

OPA RACING

Ismael Miján I Cantera Real Madrid

Los madridistas alternan el Campeonato de Liga con la Premier League International Cup, la UEFA Youth League y los compromisos con sus respectivas selecciones

17 sep 2025 . Actualizado a las 12:05 h.

La travesía continúa y la fragata verde no solo resiste el oleaje, sino que avanza con paso firme y corazón ardiente. Dos etapas del viaje, dos victorias, ambas con la épica de una remontada que habla de fe, de carácter y de una pasión que late fuerte en cada jugador y en cada aficionado.

Seis puntos en dos batallas amparadas en un cañón ofensivo que dispara una media de dos goles por encuentro. Un registro que la entidad ferrolana no saboreaba en la categoría desde el pasado siglo y un viaje que parece constituir una historia viva que se escribe capítulo a capítulo, partido a partido.

Avanza la semana y con ella se aproxima la tercera singladura. Un duelo mayúsculo ante un rival llamado a ocupar los puestos de honor de la tabla cuando caiga el telón de la temporada. Un choque que no debiera estar marcado en este calendario, ya que la decisión caprichosa del Juez Único de Competición torció lo pactado. Primero considerando como «circunstancias imprevisibles» la confección de una plantilla a la que le sobraban licencias por cubrir y con jugadores no destinados a ser alineados en lacategoría y después desoyendo el acuerdo entre clubes, pisoteando la fecha del 12 de noviembre que ambas entidades habían rubricado. Nada importó la falta de disponibilidad del estadio habitual, ni la incompatibilidad con horarios ya previstos de la cuarta jornada, ni la disputa de la UEFA Youth League, con parte de la plantilla madridista citada apenas un día antes.

Una cita nacida del desorden, pero que la fragata verde abrazará con la misma convicción con la que surca cada tormenta: con orgullo, con determinación y con la certeza de que ni el viento adverso ni la injusticia podrán detener su rumbo.

Una arrogancia que no conoce límites, prolongada con la soberbia decisión de la entidad madridista de fijar el duelo en el campo número 7 de la Ciudad Deportiva de Valdebebas. Un escenario que, lejos de honrar la categoría, la hiere, pues incumple flagrantemente lo establecido en el artículo 16 de las Normas Reguladoras y Bases de Competición del Campeonato Nacional de Liga de Primera Federación, que en su punto 3.c exige como requisito para la disputa de encuentros de esta categoría  «Disponer de un estadio con una capacidad mínima de 3.000 espectadores y gradas perimetrales en todo el estadio». Nada de eso ocurre aquí.

Resulta paradójico y casi insultante que quienes alzan la voz con elevación a FIFA de informes con supuestos errores arbitrales, clamando injusticias y pidiendo respeto, sean los mismos que desprecian esta competición, pisoteando sus propias normas.

Amparados en la coartada de la disputa el próximo jueves de un encuentro correspondiente a la Champions League femenina y la obligatoriedad de ofrecer al conjunto visitante la posibilidad de entrenar en la víspera del encuentro, han preferido ignorar lo evidente, el respeto a una reglamentación que iguala a todas las entidades.

No se entiende, y duele, que se fuerce la vulneración de lo dispuesto reglamentariamente cuando el Estadio Santiago Bernabéu se encuentra disponible tanto para el encuentro femenino como para el compromiso de su segundo equipo. Un gesto de soberbia innecesario que no sólo desvirtúa la esencia del campeonato, sino que vuelve a recordarnos que la igualdad y el respeto a una competición sigue constituyendo, para determinados seres superiores que dirigen grandes entidades, papel mojado.

El Real Madrid Castilla vive tiempos de cambio. Una de sus eternas leyendas, Raúl González Blanco, ha cerrado su etapa como timonel del segundo conjunto madridista tras seis intensas y exitosas temporadas. Su figura, símbolo de carácter y grandeza, deja paso a Álvaro Arbeloa, avalado por el brillante crecimiento deportivo que supo imprimir a cadetes y juveniles madridistas. De su mano, la cantera blanca busca nuevos horizontes.

La pretemporada fue una declaración de intenciones, un arranque fulgurante con victorias frente a Marbella (4-0), Racing de Ferrol en el Memorial Luis de Carlos (2-1) e Ibiza (2-1), dos empates de valor frente a Valencia Mestalla (1-1) y Alcorcón (1-1) y una única derrota frente al Andorra (1-3), recién ascendido a la Liga Hypermotion. La senda se prolongó en el inicio liguero, con un trabajado triunfo frente al Lugo (2-1).

Sin embargo, el segundo compromiso del campeonato mostró un equipo más espeso, sin la chispa que lo acompañó en verano. Un físico un tanto desgastado, lógico si se observa la carga de partidos que ya acumulan sus jóvenes futbolistas, ya que a lacompetición regular se suman la Premier League International Cup, torneo para jugadores sub-21 que se desarrolla íntegramente en Inglaterra, el arranque de la UEFA Youth League, donde el martes se miden al Olimpique de Marsella y los continuos viajes de un nutrido grupo de internacionales con sus selecciones. Y, como telón de fondo, el Mundial sub-20 en Chile, que dará inicio el día 27 del presente mes y que volverá a vaciar su vestuario de piezas clave.

Un Real Madrid Castilla con talento desbordante pero exigido al límite. Un rival que carga sobre sus espaldas la grandeza de un escudo y el peso de demasiados frentes abiertos. Y es en esa fatiga que empieza a hacer huella donde asestaron su puñal los cachorros bilbaínos la última jornada y donde la fragata verde puede encontrar el resquicio para volver a escribir otra página de gloria.

LA PLANTILLA

Mezcla de continuidad y renovación

El final de la era de Raúl González al frente del segundo conjunto madridista no solo ha supuesto la despedida de un mito en el banquillo, sino también la apertura de una gigantesca puerta hacia el futuro con la salida de un gran número de futbolistas ya curtidos, perfectamente preparados para asumir el salto al fútbol profesional. La renovación acometida ha sido profunda, casi total, ya que únicamente permanecen cinco jugadores de la pasada campaña integrando el actual plantel de veintidós jugadores que dan forma a un equipo tan joven como ambicioso. Entre ellos Franco Mastantuono, inmerso en la dinámica del primer equipo desde su llegada.

Un plantel que, pese a su grandeza en talento, quizá se antoje demasiado corto para soportar la tormenta de los encuentros que se avecinan: compromisos competicionales voluntarios y obligaciones ineludibles que el conjunto madridista ha aceptado, sin olvidar la losa de lesiones de larga duración que ya resta efectivos.

Una reconstrucción radical con una media de edad de 20,2 años, dato que les convierte en la plantilla más joven de la categoría, con cinco jugadores aún en edad juvenil, pero que ya cargan con la responsabilidad de ser titulares indiscutibles en las dos primeras jornadas. En la portería se mantiene la confianza en Fran González, llamado a ser el guardián de un equipo en plena transición. Atrás quedaron las manos de Mario de Luis, con destino al Atlético de Madrid B y de Diego Piñeiro, enrolado en el Real Murcia. En su lugar, llegan Sergio Maestre y Guille Súnico procedentes del Real Madrid C, nuevos centinelas dispuestos a proteger la última frontera.

La línea defensiva ha acometido su mayor revolución. El adiós de Lorenzo Aguado rumbo a Albacete, de Kike Ribes con destino a Celta Fortuna, de David Cuenca a Talavera, de Jacobo Ramón al Como italiano, de Edgar Pujol al Racing de Ferrol, de Raúl Asencio al primer equipo, de David Ruiz al Eldense y de Yusi Enríquez al Alavés constituyeron un éxodo masivo que parecía dejar desnuda la retaguardia madridista.

Pero donde se marcha la experiencia, florece la esperanza. Se mantiene David Jiménez en el lateral diestro y, desde el juvenil llegan Jesús Fortea, Joan Martínez, Diego Aguado y Mario Rivas, todos ellos aún en edad juvenil, casi adolescentes, pero ya con la valentía de los guerreros llamados a ser protagonistas. A ellos se suman Lamini Fati, Manu Serrano y Víctor Valdepeñas, procedentes del Real Madrid C, que llegan como refuerzos de futuro inmediato.

En el corazón del campo, la medular mantiene un hilo de continuidad con Manuel Ángel y César Palacios. Ëste último marcado por la cruel desgracia de una grave lesión de rodilla sufrida en la gira estadounidense con el primer equipo en la pretemporada de la campaña pasada. Mientras, las despedidas continúan: Chema Andrés vuela con destino a Stuttgart, Antonio David Moreno al Real Murcia cedido por el Albacete y Andrés Campos emprende camino hacia Leganés. Pero, de nuevo, el relevo se levanta con fuerza con la incorporación de Jorge Cestero, su jugador diferencial en el inicio de temporada procedente del conjunto juvenil. Junto a él, la garra de Cristian Perea y el equilibrio de Pol Fortuny, procedentes del Real Madrid C. Y, como broche de futuro aparece, con licencia aún juvenil, Thiago Pitarch, un diamante en bruto que ya empieza a mostrar destellos de lo que está por venir.

En bandas, también se ha sentido el soplo del cambio. Víctor Muñoz ha puesto rumbo a Osasuna, Borja Alonso al Betis Deportivo y Jeremy de León al Hércules. Tres alas que se marchan dejando tras de sí el eco de su paso, respondiendo la cantera con el ascenso del polivalente Hugo de Llanos, aún inédito esta temporada pero llamado a ser pieza clave,el regreso del talento y el desparpajo en cada toque de Bruno Iglesias y aparece el aún juvenil Daniel Yáñez con la frescura de quien juega con el futuro en los pies y ya con minutos de competición oficial disputados con el primer equipo. Roberto Martín, con licencia del tercer conjunto madridista, también se suma a la causa aportando entrega y hambre a una zona vital para el equipo.

Y en la delantera, el relevo ha sido aún más simbólico. Gonzalo García, héroe y máximo goleador del último Mundial de Clubes, ha ascendido al primer equipo, cumpliendo el sueño que acompaña a todo jugador que pisa Valdebebas. En el plantel resiste Loren Zúñiga, como hombre gol para aportar continuidad y experiencia entre tanto rostro nuevo. Y llega, como único fichaje foráneo, Rachad Fettal, procedente de Almería, quien en su estreno con la selección española sub-20 sufrió una inoportuna lesión muscular que lo mantendrá alejado de la competición durante varias semanas. Una piedra en el camino, pero también una prueba que forjará carácter en un delantero destinado a marcar diferencias.

En definitiva, Álvaro Arbeloa se ve obligado a caminar por la cuerda floja de una gestión de riesgos que, como describe Millás, reúne dos conceptos incompatibles, ya que los riesgos no se gestionan, se padecen y se sufren en carne viva. Un plantel demasiado corto de efectivos, concebido con una fragilidad que roza la temeridad por parte de un club que, en su planificación, dejó tres licencias sin ocupar, otorgó ficha a un futbolista que difícilmente pisará los terrenos de juego de Primera Federación, arrastra lesionados de larga duración y aún así, se lanza a competir en múltiples frentes.

Demasiada carga, demasiados partidos y demasiada exigencia para tan pocos marineros que, imberbes y escasos de experiencia, van a desafiar cada ola que se levante frente a ellos, tratando de evitar la amenaza de que el sueño se convierta en agotamiento y la ilusión acabe marchitando antes de florecer.

SISTEMA DE JUEGO

Fiel al 1-4-2-3-1, compatible con 1-4-3-3

En sus dos primeras jornadas al mando, Arbeloa ha dibujado sobre el césped un 1-4-2- 3-1 que respira y se transforma, según el vuelo profundo de sus extremos en un 1-4-3-3, configurando una pizarra flexible que busca equilibrio en medio del vértigo.

En dicho sistema, la fe permanece intacta en Fran González bajo palos, el recorrido incansable de Jesús Fortea en el lateral derecho, el muro central formado por Joan Martínez y Lamini Fati, alternándose Víctor Valdepeñas, con muchas dificultades en los duelos con Endika Buján la última jornada, y Diego Aguado, firme y sereno en el estreno liguero, en el carril izquierdo.

En sala de máquinas, parece indiscutible Jorge Cestero, cuya injusta expulsión en el último encuentro disputado dejó al equipo huérfano de su brújula. Un error arbitral que generó un perjuicio de imposible reparación y al que los órganos disciplinarios no debieran dar continuidad. A su lado Cristian Perea aporta músculo defensivo aunque le cuesta adaptarse a la partitura de toque que exige Arbeloa, mientras Manuel Ángel, con su talento innato y su juego vistoso, brilla más cerca del área rival, donde su creatividad se convierte en daga.

Por delante de ellos, la movilidad de Roberto Martín llena los espacios, banda derecha para la capacidad de desborde y de finalización de Daniel Yáñez e izquierda para la personalidad de Bruno Iglesias, determinante en la ejecución de tiros libres. En punta, la lesión del teórico titular Rachad Fettal, brillante en los encuentros de pretemporada, otorga el mando ofensivo a Loren Zúñiga, referencia que carga con la responsabilidad del gol.

Con alternativas de calidad que guardan opciones de entrar en el once titular, como es el caso de Thiago Pitarch y Pol Fortuny en el centro del campo y de Jacobo Ortega, que se postula como referencia ofensiva.

La tozuda realidad hace que la UEFA Youth League asome en la víspera con un duelo de alta intensidad frente a Olimpique de Marsella. Una cita en la que han participado Víctor Valdepeñas, Roberto Martín y Daniel Yáñez, lo que pudiera obligar a Arbeloa a barajar, de nuevo, su once y a reinventar lo que parecía escrito.

FASE OFENSIVA

El estilo combinativo como principio irrenunciable

El conjunto madridistra ha abrazado con convicción una filosofía innegociable basada en el juego combinativo como bandera, la posesión como principio y la valentía como norma. Ni las presiones altas, asfixiantes y en bloque de sus rivales logran desviarles de esa ruta. Prefieren morir fieles a su estilo antes que traicionarlo.

Esta apuesta, tan bella como arriesgada, les ha acarreado pérdidas de balón dolorosas en su propio campo, errores que se transformaron en oportunidades clarísimas para sus adversarios. A la fragilidad de una decisión equivocada, se suman los planteamientos tácticos rivales, brillantes y estudiados, que ahogan a los mediocentros madridistas con marcajes individuales, obligándoles a recibir de espalda, maniatados y sin visión de frente. Allí, donde nace la creatividad, sus ideas quedaron cortadas en el último encuentro disputado.

Sin embargo, cuando logran escapar de esa red de presión, el equipo se convierte en un vendaval. La velocidad en la ejecución, la creación y aprovechamiento de espacios de juego, la verticalidad en transición ofensiva…todo fluye acompañado de la electricidad de la juventud. Especialmente por banda derecha, donde la compenetración instintiva de Fortea y Yáñez se convierte en un filo letal. El tanto de la victoria frente al Lugo constituye una prueba viva de esta sociedad, que amenaza con multiplicarse.

Asimismo, en las acciones de estrategia se muestra el sello de un trabajo minucioso. En cada saque de esquina o tiro libre se incorporan jugadores, se mueven piezas, se arrastran marcas y se bloquean rivales como en una coreografía mil veces ensayada. Y es allí, donde la anticipación y el poderoso juego aéreo de varios de sus futbolistas marcan diferencias, amparadas en la finura en los pies de los lanzadores (Pol Fortuny, Diego Aguado, Bruno Iglesias...) , ejecutores de precisión quirúrgica capaces de colocar el balón en el lugar exacto. No es fruto de la casualidad que Pol Fortuny sirviera un envío perfecto para que la anticipación de Jorge Cestero apareciese para rubricar el primer tanto frente al Lugo.

FASE DEFENSIVA

Numerosas pérdidas de balón en zonas prohibidas

La inexperiencia, siempre cruel, se hace notar en este joven Real Madrid Castilla, apareciendo acciones un tanto bisoñas traducidas en pérdidas de balón en zonas prohibidas de su propio terreno de juego, descuidos en el seguimiento de marcajes en acciones de estrategia, como se pudo apreciar en el tanto que costó la derrota en el último encuentro disputado, y la comisión de infracciones innecesarias en acciones sin aparente peligro, derivadas de no anteponer la calma a la precipitación y eligiendo, de forma errónea, la entrada frente a la temporización. El penalti sancionado en su contra en la primera jornada lo evidencia.

Por el perfil izquierdo se abre su herida más expuesta, observándose cierta lentitud dedesplazamientos a nivel defensivo de alguno de sus integrantes, circunstancia que convierte en vulnerable esta zona del terreno de juego, fácilmente atacable en las transiciones rápidas de sus rivales. Allí donde el espacio se convierte en amenaza, el equipo sufre más de la cuenta.

El bloque alto, acompañado de aquella intensa presión que deslumbró en pretemporada y desarmó tanto a sus adversarios, ya no tiene la misma fiereza. La intensidad, antes un rugido, se ha transformado en el último encuentro en un eco apagado, quizá víctima de la sobrecarga de partidos que roba frescura en las piernas e impide entrenamientos de verdadera calidad. La ambición y la ilusión permanecen, pero el físico no siempre responde.

Y es en el juego aéreo donde muestran mayor solidez y coraje. Es en las alturas donde el equipo se recompone y exhibe contundencia y valentía, tanto para despejar en defensa como para amedrentar a sus rivales en acciones de estrategia, como si en cada duelo aéreo encontraran un refugio, una certeza, un momento de fuerza en medio de dudas.

En definitiva, un encuentro marcado por caprichosas circunstancias imprevisibles, al que nuestra fragata verde parece arribar en un momento físico, emocional y de juego más favorable, dando la impresión de que, esta vez lo imprevisible juega a nuestro favor. Porque, como escribió Jorge Luis Borges, no hay nada tan imprevisible como ese destino que nos permite coleccionar momentos inolvidables en el álbum de recuerdos de nuestra vida, pues una vida no es más que un regalo de días para ser llenados de buenos momentos.