El arma del Racing Club Ferrol, encasquillada también con Menéndez

Elba de la Barrera Agulló
Elba de la Barrera FERROL / LA VOZ

OPA RACING

Aleksa Puric, autor de la acción más clara frente al Córdoba, lamentando el error.
Aleksa Puric, autor de la acción más clara frente al Córdoba, lamentando el error. JOSE PARDO

La media de disparos entre los tres palos, a pesar de jugar más directo, es de 1,5 por partido y el equipo acumula tres dianas a favor en cuatro partidos

24 feb 2025 . Actualizado a las 17:26 h.

El fútbol se mastica en el medio campo y se digiere en las áreas. Hay mil vías y ríos de tinta de sesudos análisis en los que el fin último no es otro que el de ganar. Una meta, la de encajar más tantos que el rival, que se antoja harto complicada para un Racing Club Ferrol que desde la llegada de Alejandro Menéndez al banquillo acumula una media de apenas 1,5 disparos entre los tres palos por partido.

La falta de colmillo verde ha sido una constante en todo lo que va de curso y el equipo es ya el menos goleador de toda la categoría de plata, con solo 17 tantos en 27 partidos.

A medida que transcurría la competición, tanto con Cristóbal como con Alejandro al frente, se le han diagnosticado a este Racing incontables males. Desde la dificultad para salir con el balón jugado desde atrás, pasando por la excesiva separación entre líneas, hasta la falta de un medio campo compacto y con criterio y capacidad para distribuir el juego.

Incluso la solidez defensiva, que ha permitido al equipo sellar diez porterías a cero, fue puesta en tela de juicio a la vista de las cinco goleadas que le endosaron al equipo en lo que va de curso. La búsqueda de soluciones a los obstáculos que se iban presentando —la última de ellas ejemplificada en la insistencia de Menéndez de tratar de retener el cuero tras recuperación, después de la sangría que provocaron las pérdidas con el Mirandés — han ido, a su vez, generando nuevos boquetes. Así, pese a que el equipo no se mostró tan endeble frente al Córdoba, el índice de llegada, ya de por sí bajo, fue menor.

Recalaba el preparador asturiano con la idea hacer del Racing un equipo más directo y con más presencia en campo contrario renunciando, entre otras cosas, a la premisa de sacar el balón jugado desde atrás que era santo y seña para Cristóbal.

Juego en largo, corto rédito

No obstante, Menéndez y su 4-4-2 se han visto privados de un experto en ganar balones en los duelos cuerpo a cuerpo para, a la postre, descargar en un compañero como es Álvaro Giménez y los envíos en largo de Jesús Ruiz escasamente se traducen en una posesión ventajosa para la escuadra verde. El bagaje favorable de goles en los últimos cuatro partidos es de tres dianas favorables, una cifra nada desdeñable a la vista del promedio de disparos a portería del equipo, pero de la que ha sacado poco rédito un Racing que solo ha sido capaz de sumar tres de doce puntos.

El camino al gol, además, fue de lo más dispar. Un envío al espacio de Señé, que sirvió Jauregi para la llegada en Carrera de Dorrío, permitió sellar el triunfo en el Ciutat; desde la pena máxima, con doble intentona, llegó la diana de Señé ante el Castellón, y, aprovechando el balón parado, emergió Luis Perea en Anduva para cabecear un centro de Naim.

Una recapitulación que evidencia que a este Racing le faltan las señas de identidad que han permitido a otros equipos como el Huesca, letal a balón parado, o al Mirandés, con casi la mitad de goles originados en acciones de centro lateral, encontrarse a sí mismos.

La falta de una idea, de un hilo conductor del que tirar —como lo fueron en la primera vuelta del pasado curso los remates al segundo palo a los envíos de Pena-Vicente— acaba desembocando en un equipo perdido, que ante el Córdoba no fue capaz de dirigir un solo balón entre los tres palos.

Frente al Mirandés solo se computa un lanzamiento a puerta, dos lograron ante el Castellón y tres el día de la victoria ante el Levante. Si se va más allá y se computan la totalidad de disparos —fallados o bloqueados—, el Racing efectuó seis en el Ciutat, doce ante el Castellón (en el único en el que percutió más que el rival), nueve ante el Mirandés y cuatro frente al Córdoba.

Datos todos ellos que evidencian que el arma del Racing está encasquillada y mal calibrada y obliga al equipo a rozar la perfección defensiva para puntuar. Una realidad que se podría solventar con un giro hacia un sistema de juego más defensivo para el quizás, ante la invalidez ya para sumar de uno en uno, sea ya demasiado tarde. En el extremo opuesto, la valentía de jugar a tumba abierta conlleva el riesgo del enésimo batacazo en forma de goleada.

Difícil disyuntiva para un Racing en el que la única certeza, más allá de la polémica arbitral de la última jornada, es que si no pruebas al portero rival es imposible al 100 % el sumar tres puntos a la causa y más ante un rival tan solvente y rocoso como el Huesca (solo 22 goles en contra) al que visitan el sábado (16.15 horas, LaLiga TV Hypermotion). Por muchas vueltas que se le den. 

 

Datos:

 Racing- Córdoba (0-1): 0 tiros a puerta y cuatro totales.

Mirandés-Racing (4-1): 1 tiro a puerta y nueve totales.

Racing- Castellón (1-3): Dos tiros a puerta y doce totales.

Levante-Racing (0-1): Tres tiros a puerta y seis totales.