La falta de claridad para progresar en ataque sigue penalizando a un cuadro naval plano que, frente al Castellón, solo logró oxigenar la entrada de Naim García
09 feb 2025 . Actualizado a las 15:51 h.Como en El arte de la guerra de Sun Tzu. No hay mejor defensa que un buen ataque y más cuando tienes delante a un Castellón eléctrico, con un marcaje al hombre al más puro estilo baloncesto y, por momentos kamikaze. La consigna de Menéndez era clara: amansar a las fieras visitantes amasando balón y haciéndoles hacer lo que menos les gusta; defender. Se jugaba un micro partido clave en los primeros diez de partido y los de Johan Plat camparon a sus anchas y les dieron a los verdes un baño de realidad.
Diluido el efecto Menéndez, tocaba enmendar la plana con fútbol y ahí no hay milagro o estímulo que valga. La planicie ofensiva del Racing volvió a adueñarse del juego. Sin profundidad por bandas, con el lateral con mayor capacidad ofensiva mermado jugando a pierna cambiada y la sala de máquinas sin carburar, la tripulación de la fraga verde se empequeñece y empequeñece el campo.
Pases en campo propio y hacia ninguna parte, entregas regresivas como huida hacia delante. Claustrofobia total en A Malata. Porque el fútbol no va de mover el balón por moverlo, sino de llevarlo en ventaja al último tercio y, esa no es que ya sea asignatura pendiente, es que el cuadro naval ni se presenta al examen. Aún con todo, a las piezas disponibles, después de tantos meses, se les siguen viendo posibilidades a nivel individual.
Después de lo vivido este sábado, Perea vuelve a posicionarse como candidato a ancla y se espera como agua de mayo a un Álvaro Giménez que haga bueno el 4-4-2. Cabaco, que entró a la media hora sin más contemplaciones, sigue en la ecuación de una hipótesis permanente que no termina de cuajar en ecuación certera y el tiempo se agota. La elucubración y los «y si» no suman.
Y en estas ingresó al verde Naim García, que según el míster estaba algo falto de ritmo, e imprimió frescura y ensanchó el campo de A Malata para un Racing acorralado. De su valentía para regatear en área rival llegó el penalti que acabó en el 1-2. La gesta de la remontada, eso sí, se quedó a medias. En ese limbo permanente en el que parece que sí y luego no en el que está atrapado el equipo. No es tarea fácil y todo racinguista la ha buscado hasta la extenuación, pero ojalá Alejandro Méndez encuentre la tecla de salida a este laberinto infernal.
El partido en datos:
LAS ESTADÍSTICAS
Racing Castellón
57 % Posesión 43 %
450 Pases 346
1 Ocasiones claras 2
12 Tiros 10
2 Salvadas portero 0
6 Córneres 3
5 Fueras de juego 0
10 Faltas 14
1 Amarillas 4
0 Rojas 1
50 % Duelos 50 %
50 % Duelos aéreos 50 %
12 Entradas 17
7 Interceptaciones 12
48 Recuperaciones 40
Aspectos clave:
Sin profundidad
Ningún pase profundo
Las estadísticas revelan que el equipo no dio un solo pase en profundidad y solo 55 fueron en el tercio final.
Dos a puerta
Solo un 16, 7 % del total
De los doce disparos que le computan al Racing solo dos de ellos fueron dirigidos a portería. La primera parada visitante fue en el 39 y el disparo de Perea. No solo es finalizar, es el cómo.