«Mortadelo y Filemón contra Jimmy el Cachondo»: ¡Que no hay tu TIA!

CULTURA

CEDIDA

El CNI ya se puede ir yendo para casa. Porque a los auténticos agentes secretos españoles no se la pega ni el Pequeño Nicolás. Vuelven Mortadelo y Filemón. Te lo cuenta YES, la revista gallega de gente, creatividad y tendencias

06 dic 2014 . Actualizado a las 10:40 h.

Cuando era (más) pequeña, me preguntaron si me gustaban los cómics. Y dije que no. Porque yo pasaba mil de aquellas revistillas en las que salían Spiderman y Superman, y Doraemon, y Corto Maltés y toda esa tropa. Era joven e inocente, y para mí, que el concepto cómic era puro entretenimiento, los Super Humor que se acumulaban en casa eran más que una cosa para pasar el rato. Eran una Biblia. Ahí aprendí yo qué era el píloro y que se podía unir con la rabadilla en un momento dado. Solo había que cabrear bien al Súper. Que el maestro del disfraz no era el Pequeño Nicolás, que tanto es agente del CNI como curra para la Casa Real. El maestro del disfraz era un señor calvo con traje de enterrador que tanto se hacía pasar por una lombriz como por un indio. Y que lo que hace que el disfraz funcione es que el disfraz no tenga sentido. Aprendí también que la comunidad de vecinos es SIEMPRE como 13 Rue del Percebe y que al cuatroojos capitán de los piojos -era yo en clase, lo confieso- había que llamarle Rompetechos. Y que si te quieres dedicar a la ciencia con mayúsculas tienes que dejarte barba y sobre todo estar algo pirado. Era la Biblia. Y ahora la Biblia vuelve. En plan siglo XXI. A la gran pantalla. No como aquella vez que se volvieron de carne y hueso. No. Esta vez son ellos, los del Super Humor, pero en tres dimensiones. Javier Fesser, director de Mortadelo y Filemón contra Jimmy el Cachondo, que se considera «muy amigo de ellos» y que además cree que se ven muy a menudo, dice que ha sido como «inflarlos y ponerlos a trabajar en una pantalla de cine pero tal y como los hemos visto en el tebeo». Que la historia es nueva, pero, eh, que contiene todos los elementos de las viñetas: gomazos de aquí a mañana, lo del píloro y la rabadilla, que si merluzo por aquí y por allá, el Súper siempre de mal humor, Ofelia erre que erre con Mortadelo...«lo que pasa es que todo tiene una vueltecita más».

«Me enseñan cosas»

Ay, amigos. Yo no sabía qué es lo que tenían Mortadelo y Filemón que los hacía tan así, tan molones. Pero lo explica Fesser. «Primero, que son muy divertidos». Pero «me enseñan cosas, a reírme de mí mismo y de mi desgracia y a quitarle importancia a las cosas que ocurren», porque ya me dirán si las pequeñas desgracias cotidianas se pueden comparar a que te caiga un yunque en toda la calva. «Aunque te pase un trasatlántico por encima en la siguiente viñeta vas a salir recompuesto». Y oigan, que otra cosa no, pero actitud de seguir p'alante estos dos superagentes la tienen. Y también el colega Bacterio, que se ha inventado una cosa que se llama reversicina que por primera vez en la historia funciona como debería. «Tanto se emociona que llama a Ibáñez en directo». No es para menos, porque el hombre inventar inventa muchísimo y con buena intención, pero... Sigue en boga esa chapuza española que los ha hecho famosos. Javier Fesser lo tiene claro «estoy muy a favor» de esa forma de entender la vida. ¿Qué se estropea la lavadora? Para qué esperar al técnico, si esto con dos chicles lo arreglamos en un momento. Pero, ¿y el auténtico padre? «Me ha hecho el regalo más grande, que es su visión de esta historia» en un cómic que acaba de salir a la venta. Y ha sido el primer espectador de esta nueva aventura de Mortadelo y Filemón. La avala. Lo dice Fesser: «Creo que le ha hecho muy feliz ver a sus hijos como se merecen». ¿Me firmarán el SuperHumor al salir del cine?