Las seis «zonas cero» del asentamiento

La Voz

CULTURA

16 feb 2011 . Actualizado a las 01:30 h.

Poco margen para el optimismo deja el estado catastrófico en el que se encuentran seis zonas de este yacimiento. La radiografía topográfica que se conoció en diciembre diagnosticó que no solo los restos arqueológicos malviven en este cabo del litoral barbanzano, sino que también su entorno se encuentra desfigurado tras demasiados años de todo vale por parte de algunos de los turistas que acceden libremente al asentamiento. Es precisamente el libertinaje que aplica sobre el terreno un sector de los visitantes el que ha generado su actual estado comatoso.

No hace falta adentrarse mucho ?ni ser ningún experto? para observar a simple vista los daños ocasionados. De la muralla de protección que se encuentra en la entrada y de su foso únicamente restan algunos tramos, ya que ese es el único acceso, y por el que además es necesario pasar por encima.

Una vez dentro del primer nucleo de viviendas, las estructuras muestran un deterioro visible. La causa es la colonización vegetal y la sedimentación de arena, lo que provoca la disgregación de los muros.

El pasado que no volverá

Mientras, en el segundo nucleo de viviendas, está uno de los mayores perjuicios. Se trata de la que en su día era la mayor de las viviendas del castro. Una estructura en forma ovalada de la que hoy no queda nada más que las piedras enterradas que formaban su base.

Lo que sucede con el tercer conjunto de viviendas es aún más sangrante. Aquí, hay casas que todavía están bajo tierra. Una situación a la que hay que añadir el furtivismo de algunos individuos para esquilmar cualquier tipo de resto que brote del suelo.