Parece el coche de «Regreso al futuro». Las puertas no se abren hacia arriba, pero tiene un diseño vanguardista, está lleno de detalles sorprendentes, ofrece casi 500 kilómetros de autonomía y acelera de 0 a 100 en menos de 7,5 segundos. Solo le falta volar.
19 feb 2022 . Actualizado a las 05:00 h.EEl Hyundai Ioniq 5 mide 4,63 metros de largo y tiene una carrocería de cinco puertas muy vanguardista. Dominan las líneas rectas, con un gran pliegue en diagonal recorriendo todo el lateral y unos faldones delantero y posterior muy limpios. Los tiradores de las puertas escamoteables, los pasos de rueda con marcas dinámicas y una parrilla frontal rectangular y muy estrecha le dan personalidad. Mención especial merecen los faros y pilotos traseros, con un diseño de leds geométrico muy atractivo. El coche parece un concept-car trasladado directamente de la mesa de dibujo a la carretera.
En el interior lo primero que llama la atención son las dos grandes pantallas de 12,3 pulgadas situadas en el salpicadero sobre una superficie con acabado en blanco. No es lo único inusual: la consola central se desliza sobre raíles y deja al descubierto el suelo plano. Hay huecos enormes para dejar cosas, incluso objetos grandes como un bolso o una mochila, y una guantera tipo cajón. Las butacas delanteras abrazan perfectamente la espalda y el reposacabezas es muy agradable, al igual que el suave tacto del volante.
El climatizador tiene sus propios controles táctiles, la palanca de selección de marcha está en el volante y sobre el parabrisas se proyecta la información del head up display. La sensación es como estar en un coche futurista, con líneas muy depuradas y prácticamente ningún adorno superfluo.
El Ioniq tiene dos maleteros, uno trasero con 531 litros de capacidad, y otro bajo el capó de 57 litros. En el principal hay un hueco bajo el piso en el que podemos guardar el cable de carga, el kit antipinchazos y los triángulos de emergencia.
Hemos conducido la versión con tracción delantera y potencia equivalente a 218 caballos, que le permite acelerar de 0 a 100 en 7,4 segundos. Este coche pesa casi dos toneladas en vacío, así que la cifra es bastante impresionante, pero lo curioso es que en marcha no se nota la masa que estamos moviendo. Toma las curvas con mucha estabilidad y nobleza, y sin ningún balanceo. Esto, si lo unimos a lo cómodos que son los asientos y al enorme espacio de que disponemos, hace que sea un vehículo perfecto para viajar.
Hay cuatro modos de conducción, entre ellos uno especial para nieve, y el nivel de frenada regenerativa se puede regular mediante unas levas en el volante. El coeficiente aerodinámico es de 0,28, muy bueno para un vehículo eléctrico y con carrocería SUV.
La batería de 73 kWh tiene una autonomía estimada de 483 kilómetros, que puede extenderse 200 kilómetros más si circulamos solo por ciudad. Como en todos los eléctricos, el consumo varía mucho dependiendo de la velocidad, el perfil de la ruta e incluso la temperatura exterior: con el frío se reduce. En ciudad y alrededores el consumo ronda los 17 kWh a los cien kilómetros, y en autopista puede superar los 25 kWh. La velocidad máxima son 185 kilómetros por hora.
Lo extraordinario de este coche es que puede cargar en corriente continua a una potencia pico de 220 kW, con lo que pasaría del 10 al 80 % en solo 18 minutos. A 50 kW, una potencia más común en las estaciones que tenemos en España, tardaría 45 minutos. En corriente alterna el máximo que admite son 11 kW. La tecnología de carga es bidireccional, así que podemos utilizar el Ioniq para cargar otros vehículos, como una bici o una moto eléctrica.
El acabado Energy incluye un techo con placas solares: la electricidad que producen se almacena tanto en la batería de arranque de 12 voltios como en la principal para aumentar la autonomía del vehículo.
El Ioniq 5 está disponible desde 42.400 euros en su versión con potencia equivalente a 170 caballos y que tiene una autonomía menor, 384 kilómetros. El modelo que hemos probado parte de 45.000 euros y hay también una versión con tracción total y 306 caballos.
El lenguaje de diseño del Ioniq 5 nos muestra que estamos ante una nueva era de la automoción