Velocidad a escala en Ourense

MOTOR ON

Santi M. Amil

Las ilusiones de los amantes del mítico Scalextric se desbordan en la pista con la recta más larga del país, instalada en los locales de la Asociación Mangallo

10 jul 2016 . Actualizado a las 04:00 h.

En un mundo de realidades virtuales y batallas imposibles en alta definición, todavía podemos encontrar una recta de 17 metros de longitud, sobre la que aceleran ocho bólidos a escala 1/32, recién salidos de los talleres de esos niños grandes que disfrutan como enanos con el mundo del slot.

Es en Ourense, donde la Asociación Deportiva Mangallo traslada al presente aquellos sueños de antaño, a los mandos del añorado Scalextric, hoy eje de toda una cultura derivada hacia la competición deportiva, con los sofisticados artilugios que permiten los avances tecnológicos. Así lo admite Javier Pérez, uno de los integrantes del colectivo, quien asume: «Todo ha evolucionado, pero también somos muchos los que disfrutamos de aquellas sensaciones de cuando éramos pequeños y limitamos los arreglos que se pueden hacer en los coches, dejándolos en los cambios de ruedas, algo de engrase y poco más».

La nueva pista ourensana acentuó su desafío a la velocidad con la recta más larga del país, a la que se unen cuatro tramos más de rali, dotados de curvas que ponen a prueba las especificaciones de los vehículos eléctricos que las surcan. También es un examen para los pilotos que lucen su habilidad en la frenada y a la hora de negociar los virajes más complicados, antes de retornar con la mejor tracción al punto en el que toca pulsar a fondo, como si del pie a tabla se tratara.

Porque en este mundo de la competición todavía prima el factor humano más que el de los tecnócratas que afinan sus máquinas. En la sede de Mangallo incluso han invertido en un parque móvil de 40 réplicas del 205 Rali, protagonistas en el calendario de una copa monomarca en la que los competidores se enfrentan en igualdad de condiciones, exhibiendo un particular deseo de ver la bandera a cuadros antes que nadie.

El Scalextric ha sido siempre así, va directo a la vena de la competición e incluso puede alcanzar un punto friki si uno acaba por sumergirse en ese universo en miniatura. Sin ir más lejos la gran pista ourensana está dotada de gradas, boxes, farolas led y otros aditamentos que recrean a la perfección el ambiente de las carreras. Los gestores del circuito, ya avezados en la organización de pruebas de resistencia, van más allá en ese realismo y ya plantean retos como el de una prueba de relevos que alcance las veinticinco horas de duración, con espectaculares batallas nocturnas que recrearán los mejores momentos de Le Mans.

PARA TODA LA FAMILIA

El mismo Pérez Lima defiende en todo caso un ambiente que recomienda a cualquier no iniciado: «Es un entorno perfecto para disfrutarlo entre amigos y familiares. Es cierto que para nosotros el Scalextric era lo máximo y ahora los niños tienen otras muchas formas de disfrutar de su ocio, pero lo cierto es que cuando vienen al circuito les resulta sorprendente y se quedan enganchados. A mí me gusta pasar las tardes aquí con mis hijos, es una actividad sana y entretenida».

Y el paso de los años no ha hecho más que afianzar las ilusiones que despierta un juego que nació en Inglaterra, a mediados del siglo pasado, y tuvo en España uno de sus centros neurálgicos, cuando la firma Exin se sumó a la producción de los modelos a escala allá por la década de los sesenta.