De nuevo el 12,6 % del PIB

Cristóbal Ramírez

MERCADOS

ADRIÁN BAÚLDE

11 ene 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Borrón y cuenta nueva. El turismo significa el 12,6 % del PIB español. Es una cifra del Instituto Nacional de Estadística (INE) y se refiere, claro, al 2024. En el 2023 fue el 12,4 %. Pero por encima de constatar ese aumento, y por encima también del debate de si es positivo o no seguir creciendo en un sector muy expuesto a esos grandes nubarrones en el horizonte procedentes del Kremlin y de Washington, lo que sí está fuera de discusión es que los números dejan atrás para siempre los efectos de la pandemia al recuperar el 12,6 % que se había registrado en el 2019. En términos de empleo, el sector supuso el 12,3 % del total.

Túnez saca pecho

Túnez dice las obviedades de todo el mundo: hay que desestacionalizar los flujos y promover las experiencias culturales. Lo de siempre, vaya. Y lo dice con la boca llena porque, asegura, en el 2025 rompió su récord con más de once millones de turistas internacionales (740.000 más que en el 2024). Cierto y falso al mismo tiempo. Stricto sensu, cierto. Y falso porque la cifra encierra trampa. ¿De dónde proceden mayoritariamente esos supuestos turistas? Pues resulta que de Libia y Argelia, que no son precisamente potentes mercados cortejados por nadie. Ello se maquilla porque, en efecto, se ha incrementado ligeramente el número de europeos que visitaron el país norteafricano. De todas formas, la decisión de Dertour, el principal touroperador suizo, de incrementar su negocio con Túnez sí constituye un balón de oxígeno para la encubierta dictadura de ese otrora paraíso en el sector.

Y un poco más al este, Airbnb, molesta aunque no acorralada por las multas y el escaso buen nombre que empieza a tener en una parte de la ciudadanía, sigue haciendo gestos destinados a recuperar el nivel de simpatía general que un día tuvo. Y así anunció que está retirando de su web dos centenares de hospedajes ofertados nada menos que en asentamientos judíos ilegales en Cisjordania, lo cual era una auténtica provocación hoy en día.

Su argumento: quiere evitar «sufrimientos humanos» y escapar de «la disputa existente en la región» que, dicho sea de paso, es una curiosa manera de referirse a la masacre de Hamas y al genocidio de Israel.