Razones para preocuparse


1 Alemania apaga motores

El PIB alemán no solo sigue asomado al pozo sino que ha iniciado el descenso sin frenos. Las cifras indican que su economía se contrajo un 0,1% en el segundo trimestre del año tras un 2018 de infarto en el que llegó a coquetear con una recesión que podría hacer su aparición estelar en el tercer trimestre. Las autoridades germanas tratan de contener el pánico asegurando que se trata de problemas coyunturales, pero lo cierto es que la locomotora europea se está quedando rezagada y, según Der Spiegel, estaría preparando un paquete de estímulos fiscales tras varios años ignorando las llamadas de Bruselas a utilizar su abultado superávit para estimular la economía. La situación ha arrastrado consigo al resto de la industria de la eurozona que se contrajo un 0,6 %, despertando el fantasma del estancamiento. Oxford Economics diagnostica una «debilidad permanente» en su tejido económico. Un escenario al que apuntan también las estadísticas: La producción industrial en Alemania se contrajo un 2 % en el segundo trimestre, su peor resultado en seis años. Las empresas teutonas tampoco no pueden seguir la estela de sus rivales estadounidenses y asiáticas, quienes siguen dominando el valioso mercado digital. Del ránking de 100 empresas de Pwc, 79 tienen origen norteamericano (48) o chino (31).

2 Fin de la magia

Con unos niveles de inflación anual a la baja (1,4 % en el mes de julio), donde solo los servicios y los bienes alimentarios tiran del carro, el Banco Central Europeo (BCE) presagia tiempos difíciles. No solo por las perspectivas económicas. Al organismo comandado por Mario Draghi se le acaba la magia para intervenir y garantizar la estabilidad de la eurozona si los mercados se vuelven a cebar con las economías más débiles. Con los tipos en el 0 %, el margen de maniobra es escaso, por eso los expertos creen que el italiano o su sucesora el próximo 31 de octubre, Christine Lagarde, volverán a reactivar el programa de compra de deuda e incluso podrían plantear nuevos objetivos para la inflación con la intención de estimular a los gobiernos más austeros a abrir la mano al gasto público porque, como bien dijo Draghi, «las perspectivas son peores y peores». ¿Surtirá el mismo efecto que su whatever it takes? «Probablemente sea menos efectivo que en el pasado», aseguran los expertos de Oxford Economics. Draghi insiste: Él no puede hacerlo todo. «La política monetaria ha hecho mucho para apoyar a la zona euro. Pero si el deterioro continúa, la política fiscal se convertirá en esencial», deslizó a finales de junio con la vista puesta en Berlín.

3 Trump castiga, Europa paga

La guerra comercial abierta entre Estados Unidos y China solo se ha aplazado a diciembre. La amenaza de Donald Trump de imponer un 10 % de aranceles a 271.000 millones de euros en importaciones procedentes del país asiático sigue en el aire y ensombrece las perspectivas de las economías europeas que ya están pagando el precio. No solo por los efectos colaterales de la disputa entre los dos gigantes, también por la batalla de divisas. La devaluación del yuan como respuesta a los castigos tarifarios de Washington fortalece a las exportaciones chinas frente a las europeas.

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