«Siempre quisimos ser más renovables y generar nuestra propia energía»


Redacción / La Voz

Todavía no ha llegado la primera factura de la luz desde que funciona la instalación fotovoltaica que ilumina y calienta el hogar de Ángel Rúa Santaclara, de su esposa, Susana Bastón, y de sus dos hijos, y que incluye una batería para almacenar la electricidad que producen los seis paneles solares que cubren el tejado de la casa familiar, situada en una parroquia del concello pontevedrés de Bueu. Pero segurísimo que ya puede ir olvidándose de los casi 200 euros que pagaba un mes cualquiera de invierno cuando era un consumidor más, esclavo, como todos, de las eléctricas. Ahora las sigue necesitando, pero solo entre cuatro o cinco horas al día. El resto de la jornada es autosuficiente energéticamente. Claro que para eso ha tenido que rascarse bien el bolsillo, pues ha invertido 18.000 euros en la instalación -aunque la mitad lo pagará con una subvención de la Consellería de Industria-. De ellos, casi 12.000 se los ha comido la batería. Pero el esfuerzo económico merecerá la pena, y estará amortizado en ocho o nueve años.

«Siempre quisimos ser más renovables, generar nuestra propia energía», cuenta Ángel Rúa. Más desde que el matrimonio regresó hace un año de una aventura laboral de cinco en Escocia. La pareja vivía en las islas Orcadas, que se alumbra gracias a la energía de las corrientes marinas, y donde los coches eléctricos son el pan nuestro de cada día.

Volvieron a su tierra y se atrevieron a lanzarse al mundo renovable. «El plan inicial era desconectarnos de la red porque así no pagábamos el impuesto sol», pero al final desistieron, porque para ello precisaban más baterías y el proyecto reventaría del todo su presupuesto familiar.

La instalación es de 6,6 kilovatios. «Es grande porque tenemos todo eléctrico en casa y, además, la hicimos así con vistas a recargar el coche», aclara. Porque la pareja ha encargado un Tesla para moverse por el mundo.

La producción de la instalación y la batería son gestionados por un sistema inteligente, que incluso predice el tiempo que va a hacer. «En verano es suficiente para autoabastecernos, pero en invierno, no, porque la calefacción consume mucha energía y hay menos horas de sol para recargar la batería», resume Ángel. De todos modos, el sistema sí les garantiza que cuando precisan electricidad de la red general sea en las horas más baratas, que comprenden el período de diez de la noche a doce del mediodía de la jornada siguiente. Porque también tienen una tarifa de discriminación horaria. El ahorro a corto plazo está garantizado.

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