California se declara verde

El estado de la costa oeste se ha propuesto que todo su territorio se alimente de energías renovables a partir del año 2045 para combatir las consecuencias del cambio climático


Nueva York / La Voz

El compromiso de California en la lucha contra el cambio climático ha dado en los últimos días uno de los pasos más importantes en la historia del estado. Lo ha hecho a través de la aprobación de la conocida como ley SB-100. El proyecto marca como objetivo el año 2045 para que todo su territorio obtenga el 100 % de su energía de fuentes renovables y establece otras metas de producción limpia para el 2030 (pasando del 50 % que ya se había fijado hasta un 60 % del total de la electricidad utilizada por empresas y ciudadanos).

La luz verde definitiva la dio el Senado el pasado miércoles, después de que la asamblea estatal lanzase este movimiento sin precedentes en California, inspirado, eso sí, en el plan que hace dos meses aprobó Hawái. Su gobernador, David Ige, firmó un proyecto con el mismo plazo californiano y en el que se comprometía a hacer de Hawái un estado completamente neutral en emisiones de carbono, además de contribuir a financiar la plantación de árboles en todas las islas.

El compromiso con la energía limpia en California ha situado a esta región de la costa oeste estadounidense como uno de los territorios más concienciados con la lucha contra el cambio climático y el calentamiento global. Esta postura, precisamente, le ha ocasionado multitud de discusiones con el presidente Donald Trump, quien ha llegado a decir que «el concepto de calentamiento global fue creado por y para los chinos, para hacer no competitiva a la manufactura estadounidense». Su postura, de hecho, retiró al país del Acuerdo de París pese a que EE.UU. es el segundo emisor global de gases de efecto invernadero. «Es una victoria para el aire limpio y para atacar el cambio climático y la devastación que está causando», se congratuló el demócrata Kevin de León, autor del proyecto de ley californiano.

En esta aceleración hacia una energía limpia por parte de la que es la quinta economía más grande del mundo, también destaca la multimillonaria inversión que el Departamento de Energía de la ciudad de Los Angeles quiere realizar para convertir la presa Hoover en una central hidroeléctrica de bombeo, alimentada exclusivamente con energía solar y eólica. Para poder realizar esta conversión de la que está considerada una de las obras más emblemáticas de la ingeniería del siglo XX, el ayuntamiento californiano se plantea hacer un desembolso de 3.000 millones de dólares.

La puesta en marcha de todas las medidas mencionadas responde a la creciente preocupación del estado señalada en informes como el Califonia’s Fourth Climate Change Assessment, presentado recientemente. Según este estudio, para el año 2050 las altas temperaturas registradas durante el verano en California podrían provocar 11.300 muertes adicionales y para el 2090, las víctimas mayores de 65 años se multiplicarían por diez. «Estos anuncios son profundamente serios y continuarán guiándonos a medida que enfrentamos la amenaza apocalíptica del cambio climático irreversible», alertó el gobernador de California, Jerry Brown, en Twitter.

El informe apunta además que se incrementaría un 77 % el área quemada por los incendios forestales y hasta un 67 % la erosión de su famosa costa, donde el Big Sur es uno de los destinos turísticos más visitados a nivel mundial.

El presidente de la Comisión de Energía del estado, Robert Weisenmiller, trató de poner la nota optimista, asegurando que «la buena noticia es que esto no se trata de que aquí está el terrible impacto, sino de que aquí están algunas formas de mitigar los nefastos impactos».

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