Con el sistema ideado por los vigueses Andrés Bustelo, Toño Fraga y Javier Nogueira ya no será necesario permanecer todo el día en casa a la espera de que el repartidor llame al timbre. Tampoco recurrir al lugar de trabajo como dirección de cabecera, incrementando los costes logísticos internos de la empresa, ni hacer malabarismos para ir a por el pedido a algún punto de recogida. Sus buzones electrónicos actualizan el tradicional concepto de casillero de portal a través de un sistema inteligente que permite ir un paso más allá en la logística de paquetería.
Se basa Send2Me, ganadora del Premio Emprendedor del año 2017, en lockers inteligentes y un sistema de claves de un solo uso que funcionan mediante una aplicación personal en el teléfono móvil. Sea cual sea la empresa de transporte, el repartidor podrá abrir el buzón, que cuenta además con las dimensiones adecuadas para albergar bultos de considerable tamaño.
A la hora de hacer un pedido a través de Internet, el usuario deberá introducir en el formulario el código de su buzón y su nombre, en lugar de su dirección postal. Al aceptar recibirlo mediante la aplicación móvil, se generará una clave de un solo uso, que será remitida al mensajero. Este código será necesario para depositar la mercancía dentro del buzón, que, una vez cerrado, generará una firma electrónica a modo de comprobante de entrega. En ese mismo momento, el cliente recibirá un aviso en su móvil. El paquete le espera en casa. El sistema no solo permite recibir pedidos sino también devolverlos, realizando el proceso a la inversa: se crea un código único de recepción para que el mensajero recoja el pedido aunque el cliente no se encuentre en casa.
Sus creadores estiman que los casilleros digitales, todavía en fase de desarrollo, no costarán más de 150 euros la unidad. Tendrán una batería aproximada de seis meses.