«La corrupción no se perdona»

Un sacerdote chairego asegura que la actitud corrputa es una estructura demoníaca que «ha de ser superada y destruida»


Vilalba

«La corrupción en sí no se perdona, porque es un pecado estructural». Luis Rodríguez Patiño, sacerdote encargado de dos parroquias chairegas -Momán (Xermade) y Labrada (Guitiriz)-  y de otras en los concellos coruñeses de Aranga y de Monfero, subraya que la corrupción en sí, «como estructura demoníaca, ha de ser superada y destruida sin posibilidad de perdón».

Patiño, acostumbrado a expresar puntos de vista a menudo alejados de los de la jerarquía, ha realizado hoy esas manifestaciones, pero no apoyándose en textos políticos sino en el Nuevo Testamento, de modo especial en el Apocalipsis.

«La corrupción en sí no se perdona, porque es un pecado estructural y está ligado a un sistema injusto, que la Biblia llama satánico», opina el sacerdote, que aunque no cita nombres concretos de casos de estas semanas, sí señala situaciones que considera relacionados con conductas de algunas personas: «La ley del suelo y la modificación de las leyes bancarias permitieron que el dinero fluyera como el agua hacia la construcción y que muchos se enriquecieran con "pelotazos" urbanísticos», dice. También subraya que fue habitual la conducta «de exigir una cantidad de dinero, generalmente el 3%, para otorgar contratas públicas».

Pero también censura el comportamiento social de quienes se preocuparon por esos hechos solo cuando se vieron «los efectos» y no cuando se podían suponer los resultados con un «simple análisis de los hechos». 

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