El PP pone a prueba su resistencia en Vilalba

Los populares defienden una mayoría que se inició en 1979 y que se ha reducido últimamente


VILALBA / LA VOZ

Un optimista puede ver el vaso medio lleno y asegurar que el PP es el partido más votado en Vilalba y que conserva la mayoría absoluta en la corporación. Un pesimista puede ver el vaso medio vacío y afirmar que la ventaja va acortándose, con lo que la amenaza de perder la mayoría absoluta es cada vez mayor. Entre esos dos polos discurre una nueva campaña electoral en la que hay cuatro listas, las mismas que en el 2015, y en la que tres de los cuatro candidatos ya ocuparon el mismo puesto hace cuatro años.

 PP. ¿Volverá a tener una mayoría absoluta en las urnas?

Con las sucesivas siglas utilizadas desde 1979, en Vilalba no se ha conocido alternancia desde que en las primeras elecciones municipales democráticas Coalición Democrática consiguió mayoría absoluta, lo que supuso el acceso de José María García Leira a la alcaldía. Hubo victorias estratosféricas (14 de 17 concejales en 1995, por ejemplo), aunque en las últimas citas la diferencia se ha acortado hasta quedarse el PP con nueve ediles, los que marcan si se logra o no mayoría absoluta.

Por un lado, los populares vilalbeses han solido practicar la costumbre de lavar en casa los trapos sucios de la colada política; por otro, han ocupado y ocupan en solitario el espacio electoral sin que candidaturas independientes o de otras siglas le disputasen o le disputen el apoyo de sus potenciales votantes. Ni Ciudadanos -que, por ejemplo, tiene candidatura en Burela o en Sarria- ni Vox se presentan en Vilalba.

Al frente de la candidatura está de nuevo Agustin Baamonde, que volvió a la la alcaldía en el 2016, al marcharse al Senado Gerardo Criado. La lista muestra una amplia renovación, ya que solo continúan los concejales Sandra Vázquez -aupada al segundo lugar-, Cheri Grandío y Amador Guerra. Dos de los ediles populares elegidos hace cuatro años, Jesús Vivero y José Antonio Pita, renunciaron a su puesto antes del final del mandato aunque en distintos momentos. Los dos habían sido una novedad frente al grupo del 2011. Gerardo Criado, que continuó como concejal tras tomar posesión como senador, aparece ahora en el último lugar.

 PSOE. ¿Ha tocado techo en sus resultados o todavía puede crecer más?

El 2007 puede considerarse el año del big bang electoral del PSOE en Vilalba, pues los tres concejales conseguidos en el 2003 pasason a ser seis. El retroceso de cuatro años después (cinco ediles) se vio amortiguado en el 2015, al lograr de nuevo seis representantes en la corporación. En el primer puesto de la candidatura figura de nuevo Elba Veleiro, a la que acompaña un grupo caracterizado por la continuidad: para encontrar alguien que no forme parte del grupo municipal hay que llegar al sexto lugar.

El PSOE ocupa con claridad el liderazgo de la oposición. Mientras el PP domina en el carril del centroderecha, los socialistas hanh conseguido presentarse en el otro carril con un perfil, el de alternativa, que antes lograron con esfuerzo: por ejemplo, en el 2003 empataron a tres munícipes con el Bloque. En el PSOE tampoco han faltado disidencias internas que ahora parecen aparcadas, como se demuestra en la confección de la lista. Como en el PP, el último lugar de la lista también tiene simbolismo, pues lo ocupa el edil Eduardo Vidal.

 Vilalba Aberta. ¿Se sabe cuál es el límite electoral de esta formación?

La aparición de Vilalba Aberta puede explicarse con claves conocidas en el resto de Galicia y de España, que también pueden usarse para intentar averiguar cuál es su tope electoral. Votos situados a la izquierda del PSOE, sumados a otros procedentes del BNG, permitieron a la formación entrar en el salón de plenos. Estas elecciones pueden ser un test que muestre si Vilalba Aberta consigue captar apoyos en otros votantes de izquierda o si sus pretensiones se ven frenadas.

 BNG¿Ha llegado el momento de la recuperación tras el gran descenso?

El BNG sufrió un grave retroceso en el 2007, puesto que solo logró un concejal tras haber conseguido tres en el 2003, y se vio zarandeado después por otras circustancias. En el 2011 alcanzó dos representantes, pero al año siguiente se vio afectado de lleno por otra crisis, vinculada con la situación interna de la formación: los dos concejales elegidos dejaron el Bloque y la corporación; los restantes miembros de la lista renunciaron a tomar posesión, y entraron como concejales dos personas que no habían formado parte de la candidatura.

El equipo de este año tiene un número uno nuevo, Vítor Rei, aunque en el resto de la candidatura aparecen caras conocidas: por ejemplo, las exconcejalas Carme Pernas y Manuela Inés Novo figuran en los puestos tercero y sexto respectivamente. Las elecciones evaluarán si el Bloque inicia de nuevo un despegue en Vilalba o si su recuperación en busca del protagonismo perdido tiene que esperar otros cuatro años.

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