¿Qué se puede hacer para que las setas logren mayor valor?

La riqueza de hongos choca con la escasez de firmas distribuidoras y con la falta de un sello de calidad


VILALBA / LA VOZ

Las setas pueden tener dueño: si nacen en fincas privadas, son del propietario del terreno, como recoge la Lei de Montes de Galicia. Pueden tener valor, puesto que su abundancia, de la que la comarca de A Terra Chá es una clara muestra, y su salida en el mercado lo garantizan. Sin embargo, esos aspectos contrastan con la escasez de empresas distribuidoras, con la falta de un sello que sí hay en otras comunidades autónomas y con la existencia de un mercado paralelo al que se mueve de manera oficial.

 POCAS EMPRESAS

Una producción que acaba fuera de Galicia. Una empresa de Vilalba, Champivil, lleva años distribuyendo setas procedentes de montes y de bosques de la zona. La producción apenas se comercializa en Galicia, y tiene, en cambio, gran demanda en otras comunidades autónomas (País Vasco) o en el extranjero (Francia). Boletus y lengua de vaca son las variedades de setas más comunes en la mercancía distribuida por esta empresa, como explica la responsable, Luz Divina Castelo.

 La actual campaña, aunque ha empezado con algo de retraso, parece favorable, y la mercancía se está pagando a 13 euros el kilo. De todos modos, agrega que las cantidades que se mueven ahora son menores, aproximadamente la tercera parte, de las de hace algunos años.

 SIN MARCA DE ORIGEN

Falta un sello que identifique. Hay intermediarios que acuden a la comarca chairega a comprar setas a particulares. Ese producto no tiene ninguna etiqueta que indique su origen, aunque pensar en una marca que lo ampare puede entrañar dudas. Roberto Pedrido, responsable de Unións Agrarias en Guitiriz, explica que lograr una etiqueta como sí hay, por ejemplo, en la castaña parece bastante difícil: «Boletus edulis pode haber aquí ou en Cantabria», afirma.

 POCO VALOR AÑADIDO

Escasa distribución en la zona. El xermadino Roberto García, alcalde de un municipio en donde abundan las setas, admite que lo ideal sería que se montase alguna empresa más, decidida a aprovechar la abundancia de hongos. Para García -presidente de la comunidad de montes de Lousada, una de las que impide a forasteros entrar en su terreno a coger setas-, también resultaría interesante que se especificase el origen y se subrayase el carácter totalmente natural del producto.

CONTRASTE

Castilla y León tiene una marca de garantía. En la vecina comunidad funciona la marca de garantía Setas de Castilla y León, dirigida a empresas inscritas y controlada por el Centro de Servicios y Promoción Forestal y de su industria de Castilla y León (Cesefor). En la marca se incluyen más de 50 variedades de setas, comercializables en fresco, en conserva o congeladas.

 Según el reglamento, la recepción de setas recolectadas en montes de Castilla y León, para ser comercializadas bajo esa marca de garantía, deberá realizarse en un centro autorizado o en las instalaciones de las empresas transformadoras o comercializadoras que operen como etiquetadoras. Castelo, que muestra cierto escepticismo frente a indicaciones y denominaciones, considera que ni siquiera con un sello como el de Castilla y León se puede evitar una cierta picaresca: se pregunta, por ejemplo, quién controla cuánta producción de setas puede tener un monte en un año y quién verifica el origen de la mercancía.

 RECONOCIMIENTO

Una producción que puede lograr la consideración de ecológica. Un particular puede conseguir que las setas de sus montes tengan la consideración de producto ecológico, reconocido como tal por el consejo gallego (Craega). Castelo explica que tres parcelas suyas -dos tienen pinos, y una, castaños- lo han logrado. Tras contactar con el Craega, en varios meses se culminó el proceso, que incluyó la toma de muestras del terreno. Las setas de esas propiedades suyas, situadas en la parroquia de Mourence, se dedicarán seguramente a conservas.

 Aunque sorprenda a algunos, no es una situación novedosa. Hace años, ya se concedió esa etiqueta a montes situados entre Baleira y A Fonsagrada, de los que salen setas que compraba la empresa monterrosina Alibós. Este año, todavía no se ha comprado nada, aunque no se descarta adquirir algo. De todos modos, el responsable de la firma, Jesús Quintas, admite que el volumen había disminuido: «As colleitas son irregulares, e os prezos, máis baixos», dice.

 ALERTA

Necesidad de controles. Hay intermediarios que en la comarca chairega compran setas. A la falta de regulación legal de esa actividad, que Castelo censura, se une otro reproche: se pregunta, por ejemplo, quién es responsable si se produce una alerta sanitaria, y destaca que las condiciones de transporte de ese producto no son las más indicadas.

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