Reconoce que cada vez es más díficil mantener la mayoría absoluta en las elecciones municipales
04 nov 2016 . Actualizado a las 05:00 h.Baamonde asume de nuevo una alcaldía que dirigió 15 años. La ilusión se mantiene, aunque, dice, «matizada por la experiencia».
?En mayo del 2005, al dejar la alcaldía tras haber sido incluido en las listas del PP para el Parlamento gallego, dijo: «Vilalba tiene hoy un peso superior al de hace 15 o 20 años». ¿Tiene hoy un peso superior al de hace once?
?Evidentemente, sí. El paso del tiempo hace que sea mayor; pero los embates de la crisis dejan una huella mayor en un municipio como el nuestro, que depende en buena medida del sector primario. La actividad económica se resiente, aunque se acabaron las autovías y el nivel de las comunicaciones mejoró.
?También dijo entonces que el gran reto era definir la Vilalba del siglo XXI. ¿Cómo se va perfilando?
?El reto es trabajar para ganar el futuro. El futuro es incierto en lo político, en lo social... Pero creo que el futuro se va perfilando con la mejora de los servicios, que hacen de Vilalba un lugar puntero. Creo que ese futuro puede lograrse por la mejora de la actividad económica: que haya aquí empresas importantes es una buena noticia. Un buen trabajo que se hizo fue ampliar el polígono, con la creación de más suelo industrial.
?Anteanoche, tras tomar posesión, reivindicó la «política con mayúsculas», por encima de la gestión. ¿Cómo se aplica ese criterio en la actividad diaria?
?Con el contacto permanente con los vecinos, no solo hablando con ellos sino conociendo de modo exacto sus inquietudes y sus preocupaciones para que la gente sepa que su voz será oída. No se trata solo de que la gente participe sino de que su voz sea tenida en cuenta. También es importante una visión de futuro que se anticipe y ofrezca soluciones a los problemas antes de que los plantee la gente y se conviertan en demandas imperativas.
?¿Es igual ser alcalde ahora que hace once años?
?Hay condiciones inmutables. En la política, y más en un campo como el de la alcaldía, el contacto con la gente es igual que hace diez años. Cambian circunstancias de funcionamiento, como, por ejemplo, la incorporación de la informática a la gestión municipal. Otra cosa que cambia es el carácter de las preocupaciones. Antes eran de tipo material: infraestructuras, servicios... Hoy, en cambio, importan los problemas de las personas: el empleo, la educación, la sanidad... Todo es consecuencia de la crisis, pero la esencia de la función del alcalde es la misma.
?¿Tiene Vilalba un buen futuro?
?Sí. Pero hay que ganarlo día a día. Una de las grandes características de Vilalba era ser un nudo de comunicaciones importante; hoy mejoró, porque con las autovías se refuerza esa circunstancia. Ser un centro de servicios, y Vilalba lo es, tiende a convertirte en un lugar importante; y si añadimos la transformación del sector primario, Vilalba tiene una posición privilegiada.
?¿Cómo ha visto la labor de la oposición en estos once años?
?Lo que noté en el momento en que dejé la alcaldía fue una menor intensidad. Antes estaban encima de los problemas, con una presencia constante en los medios de comunicación. Hoy se ha transformado a otro tipo de actividad.
?¿Está en forma el PP de Vilalba?
?Acaba de revalidar la mayoría absoluta en las elecciones municipales; en las generales y en las autonómicas, incluso mejoró los resultados. Ahora bien, es evidente que el PP, como es lógico, acusa el desgaste del paso del tiempo, del poder, del descenso demográfico... Un porcentaje grande de los que mueren son potenciales votantes del PP. La propia configuración social de Vilalba hace también que esa preponderancia electoral esté amenazada: antes, en la zona rural, se conseguían unos resultados magníficos; hoy cambió, hay un perfil distinto. Mantener la mayoría