El busto que no gana para sustos

VILALBA

PALACIOS

La talla del presidente de la Xunta ha sido objeto de variados actos vandálicos a lo largo de los años

08 jun 2016 . Actualizado a las 05:00 h.

Ayer por la mañana, mientras el busto de Fraga volvía a su sitio, algunos vilalbeses mezclaban presente y pasado en sus conversaciones. Que la figura del presidente de la Xunta hubiese sido tirada junto con su pedestal era desde luego tema de conversación, aunque algunos volvían la vista atrás intentando recordar que se habían registrado casos semejantes. No se olvida que el busto llegó a caer al río Magdalena, de cuyas aguas fue rescatado en agosto del 2001; sin embargo, no fue ese el único daño causado a una imagen que se colocó, como homenaje a uno de los hijos más ilustres y conocidos de la capital chairega, allá por los años setenta del siglo pasado.

En el antiguo cementerio

El busto de Fraga llegó a aparecer cerca del viejo cementerio municipal, en la zona de Os Castros. Entonces, a comienzos de los noventa, la imagen fue arrancada de su habitual emplazamiento en un acción que no fue aislada: varios contenedores de basura resultaron también destrozados.

Si hallar el busto del fundador de Alianza Popular al otro lado de la tapia de la antigua necrópolis supone un cierto susto tras varios días de búsqueda y de incertidumbre, tampoco es normal encontrarlo entre las zarzas de una finca: así ocurrió pocos años después, en los que la figura apareció en una parcela sin edificar del casco urbano.

Más sorprendente, sin embargo, fue lo ocurrido en el inicio de la siguiente década: en agosto del 2001 la imagen fue arrancada de su habitual emplazamiento y fue encontrada en el fondo del río Magdalena, de donde fue sacada, y solo en el segundo intento, con un anclaje especial.

Con leche por encima

Los robos no agotan el capítulo de agresiones a la más famosa talla de la capital chairega. En noviembre de 1999, al final de una protesta contra el sistema de cuotas entonces vigente en el sector lácteo, sobre la cabeza de Fraga cayó una botella de leche y alrededor se colocó una pancarta reivindicativa.

A la capital de la Terra Chá, por otro lado, llegó también la marea negra desatada en gran parte de Galicia por la catástrofe del Prestige. En diciembre del 2002 el busto de Fraga apareció cubierto de chapapote, lo que obligó a los operarios municipales a actuar de inmediato con un líquido especial y con un detergente para que el bronce siguiese mostrando una imagen de cierto decoro en medio de la céntrica alameda Basanta Olano.