«O rugbi empezou en Lugo no prado das vacas do señor Lombao»

Manuel Miranda, el impulsor del deporte del balón ovalado en Lugo, cuenta como fueron los comienzos


lugo / la voz

Tiene 64 años (aparenta diez menos) y, de esos, más de cincuenta los dedicó al deporte, especialmente al rugbi. Manuel Miranda es uno de los grandes impulsores en Lugo de esta especialidad deportiva que, según algunos, inventó un estudiante inglés en 1823. Aquí ese juego, en el que se utiliza un balón ovalado, nació en un prado de vacas del «señor Lombao», un vecino de la zona de A Campiña que no puso reparos en repartir el terreno entre sus marelas y unos tíos forzudos que bautizaron el equipo en el que jugaban como Xabarín y que montaban unas luchas espectaculares con sus rivales.

«Antes de cada partido tiñamos que limpar o prado; logo, vestiámonos na nave dunha empresa de grúas e, ao acabar, cruzabamos medio Lugo para ducharnos no vestiario do Palomar», recuerda Miranda. El prado en el que nació el rugbi en Lugo ya no existe. Hoy es el terreno que ocupa el concesionario de Mercedes.

Miranda es como un Dalai Lama del rugbi lugués. No quiere malos rollos ni nada que tenga que ver con la competencia agresiva de otros deportes. «O importante é xogar, divertirse. O resultado é secundario. Non fagas o que non queiras para ti. Os contrarios son compañeiros, non rivais. Sen eles non se podería xogar. Non votes culpas, anima. Respecto aos compañeiros e ao árbitro. Logo está a disciplina, algo fundamental». Esa es parte de la filosofía que transmite de este deporte que gana practicantes. Miranda celebra especialmente la incorporación de un club de Ribadeo a las competiciones y asegura que están intentando que el rugbi vuelva de nuevo a Sarria.

Jubilado como profesor de Maxisterio, sigue siendo una pieza fundamental en la escuela del Club Muralla a la que, cuenta, acuden más de sesenta chavales. Habitualmente va por los colegios de la ciudad para hacer cantera porque, entre otras cosas, es seleccionador de la categoría sub 14.

«Temos a 60 rapaces na escola e cada día chegan máis polo bo ambiente que hai e pola nosa filosofía, porque expomos o rugbi como algo formativo. Temos balón e normas diferentes a calquera outro deporte pero sempre lles digo que non é mellor nin peor que outros, simplemente distinto», apunta este profesor universitario y maestro también en este deporte que inicialmente atrajo en Lugo a universitarios, piragüistas y bomberos.

«As amizades que se fan neste deporte, duran sempre»

Manuel Miranda cuenta que nació en Narla (Friol) en 1953, a pesar de que sus padres vivían en Lugo. Fue el día de San Pedro y San Pablo, cuando la parroquia estaba de fiesta a la que su madre había acudido a casa de sus padres. Cuando empezó a ser adolescente comenzó a llamarle la atención un juego que, a veces, echaban en aquellas televisiones que eran como pequeños baúles. De vez en cuando, recuerda, aparecían algunas referencias al torneo de las cinco naciones. «Non entendía nada, pero chamábame a atención», expresó.

Después se fue a hacer el INEF a Barcelona y allí fue donde definitivamente lo tumbó la fiebre del rugbi. Empezó a jugar en el equipo universitario y luego fichó por el Club de Natación de la primera división en el que jugó hasta que regresó a Galicia. Aquí fue seleccionador gallego y ejerció otras encomiendas federativas.

Su vida, recuerda, gira en torno al deporte. Sigue jugando al rugbi con los veteranos, practica remo en el verano, hace ciclismo... «Hai que «remar» para manterse activo. Os bos costumes non poden perderse...», indica. Dice que el rugbi le dio muchas cosas, especialmente amigos y advierte: «As amizades que se fan neste deporte, duran sempre».

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