Lo habitual en la villa era ejecutar trabajos sin permiso y legalizarlos una vez que se habían terminado
11 jun 2016 . Actualizado a las 05:00 h.Hace unos años lo habitual en Sarria era que los promotores que ejecutaban una obra realizaran trabajos de urbanización como saneamiento o aceras sin haber solicitado el correspondiente permiso. Estas actuaciones se realizaban en parcelas con suelo urbano consolidado y siempre de manera simultánea al resto de trabajo del proyecto. La mayoría de las veces eran cosas menores como entronques con la red municipal, aunque en ocasiones también se hacían trabajos de mayor envergadura.
Una vez finalizada por completo la obra, el siguiente paso sera ponerlo en conocimiento del Concello para que los técnicos pudieran revisar si cumplían con las exigencias municipales y por lo tanto podían aprobarla y hacerse cargo de ello, para sumarla a las dotaciones municipales.
La revisión, en el caso de los entronques o el saneamiento la realiza habitualmente la empresa encargada del suministro del agua, en estos momentos, Espina y Delfín.
Lo habitual, excepto que hubiera alguna denuncia, es que no existieran problemas utilizando este sistema que se había convertido en algo común.
Esta costumbre ha ido decreciendo en los últimos años y en la actualidad son cada vez más los propietarios que solicitan todos los permisos necesarios para poder ejecutar los trabajos en sus parcelas, aunque todavía quedan algunos que no lo hacen.
Uno de los que decidió ejecutar los trabajos de saneamiento a la vieja usanza fue el propietario del Mesón Tapas, quien tras concluirlos optó por ponerlo en conocimiento del Concello para que se hicieran cargo de la obra .
Con lo que no contaba el empresario de hostelería era con el celo del ex alcalde, Claudio Garrido, con el que no le une precisamente una estrecha amistad, y que optó por poner en conocimiento de las autoridades la irregularidad que a su juicio se estaba cometiendo justo enfrente del Concello.