CRÓNICAS DE UN PUEBLO | O |
04 nov 2006 . Actualizado a las 06:00 h.EL OTRO día, mientras leía la columna en la que Elena Corujo me reclamaba cierto ejercicio de memoria sobre actuaciones pasadas en el desempeño de mis obligaciones municipales en la legislatura anterior, tuve la ocasión de reflexionar sobre algunas cuestiones. La primera es que me parece ideológicamente muy pobre tratar de mitigar mis humildes opiniones sin esgrimir argumentos de peso y teniendo que resucitar temas políticos de hace más de seis años a golpe de hemeroteca, ejercicio muy peligroso para ciertas personas que se significaron en el pasado por hacer prolíficas manifestaciones públicas. Que hoy tengamos opiniones divergentes sobre temas que hace unos años defendimos en común no significa que no asuma mi pasado político con dignidad, pero tampoco que tenga que comulgar toda mi vida con cuestiones en las que el tiempo demostró que estábamos equivocados. Un ejemplo es el plan de encauzamiento que intentamos llevar adelante en la anterior legislatura y que técnicos independientes de la Confederación Hidrográfica han descartado por insuficiente. Persistir en los errores nos lleva a enquistar los problemas en vez de buscar otras vías de salida a los mismos y no es precisamente un síntoma de inteligencia, sino de tozudez. No dudo del trabajo y la seriedad con la que encaráis los socialistas la labor de oposición, pero no me queda más remedio que remarcar el error de hacer esa función desde el cabreo y la descalificación con todo el que no piensa igual. Sería interesante canalizar parte de las energías en presionar a compañeros de partido, hoy en tareas de gobierno, para lograr algo para Sarria. Tengo memoria y opinión, la cual expreso con la libertad que me da la independencia tanto antes como ahora, pero sobre todo puedo presumir de tener criterio propio y no todo el mundo, desgraciadamente, puede decir lo mismo.