LA TRIBUNA | O |
28 may 2005 . Actualizado a las 07:00 h.NO hace mucho que en esta columna tratamos acerca de las vacaciones pagadas -por todos nosotros, eso sí- de las que a diario disfrutaban un grupo de mozalbetes en la parte alta de la sarriana calle Maior. Pues bien, el tiempo siempre ha de dar y quitar razones y el lapso ha sido breve para que algunas autoridades hayan tenido que tomar cartas en el asunto. Hasta podríamos llegar a comprender y considerar normal -ciertamente es un decir- una situación como la de referencia por tratarse de personas no curtidas en la vida y acerca de las que, por razón de edad, hay que ser más comprensivos, ya que todos hemos sido jóvenes y algunos, por cierto, bastante rebeldes. Espectáculos como los que se han visto a diario no han de ser la mejor referencia que los ya muchos peregrinos que a estas alturas del año caminan hacia Compostela llevarán de la reconocida dedicación al trabajo de los originarios de estas tierras. Ahora bien, lo que no es de recibo es que alguna autoridad municipal, por lo demás obligada a resolver situaciones de ese tipo, se tomara a guasa el tema y aun diera parabienes a los danzantes. Las consecuencias de la falta de control y de la ineptitud son tan palmarias que ahora se han visto obligadas a tomar cartas en el asunto. Todo ello por la habitual política del avestruz, de no afrontar los problemas, de no ejercer la autoridad, de beneficiarse de la pompa y del jabón. Más nos valdría a todos que se asumiesen responsabilibidades, que cada uno cumpliese con su rol y que se utilizaran los cargos públicos más para servir a la colectividad que para el lucro figurativo y personal y la propaganda. La crítica ha de ser extensiva a los propios medios informativos a los cuales más les valdría beber en fuentes directas en lugar de servir de mera correa de trasmisión de propaganda disfrazada de información.