Crónica | Combatir la ola de calor en Sarria Las piscinas son una buena alternativa para pasar buena parte de la tarde
05 ago 2003 . Actualizado a las 07:00 h.Arden los días en estas calurosas, más bien bochornosas, tardes de agosto. Y mientras el calor evapora el agua, los sarrianos buscan un metro cuadrado donde aposentarse en medio del multitudinario escenario de O Chanto. Porque aquí no hay playa, ya lo decía la canción. Así es que, loado el que pille unas gotas fresquitas, sobre todo si es a primera hora, porque luego ya el ambiente se caldea. Y es que uno puede encontrarse allí a cualquiera, al vecino que vive puerta con puerta, al extranjero más lejano (o sea, el que ya no sitúas en el mapa ni haciendo un esfuerzo) o puedes ver a ese bombón que esperas en cualquier bar de copas por la noche. Porque después de todo, como dirían de las brujas, haberlos haylos, es cuestión de bucear en medio de esa marisma humana. Estrés y variedad En la variedad está el gusto y si no que se lo digan al que chapucea en el río porque «en la piscina me estreso». Y tampoco es cuestión de ir a ponerse nervioso, lo más seguro es que la gente quiera relajarse. Hay que decir que a veces es complicado, ya que nadar es casi tarea imposible y es habitual ver caer desde lo alto, cual bombas, los kilos de algún alegre bañista mezclados con un chaparrón proveniente de arriba. De todos modos, la fama que tenemos los gallegos de pleitear hasta el más mínimo trozo de tierra tiene sus orígenes, seguro. No creo que se haya iniciado en la piscina, pero ahí se perpetúa. La señora se queja porque «si vienes tarde no hay ni un huequito para la toalla». Lo del espacio vale, pero que el de al lado te ponga un pie en la cabeza... ¡eso ya es pasarse! Los que sí se lo pasan bien son los más peques porque tienen una piscina para ellos solitos, aunque siempre hay quien se aprovecha, con eso de que «no sé nadar y donde hay mucha agua me da miedo». ¡Así cualquiera se pasa una agradable tarde de verano! Aunque la verdad es que la mayoría de la gente que frecuenta las instalaciones es bastante joven y experta nadadora con lo cual esto puede suceder muy de vez en cuando. También es cierto que algún niño se queja de las melenas al viento de sus compañeras. No es infrecuente ver algún que otro pelo a su libre albedrío, así es normal que surjan comentarios del tipo de «no se puede nadar cerca». Septiembre sin ahogos Tampoco se crean que esto es habitual en Sarria porque el socorrista nos comenta que el mes de agosto registra los índices más altos de visitantes. En septiembre el descenso se produce como en la bolsa, por eso de que el tiempo no acompaña, los visitantes se nos han ido, comienzan los quehaceres cotidianos... Pero después de todo siempre nos queda ese saborcillo de la compañía de al lado que, inevitablemente estará ahí en estos días. Y nada menos que por el módico precio de 1.30 euros. Después de todo tampoco está nada mal como alternativa para aquellos currantes que no pueden hacer una escapada para ver las olas del mar. Desde luego, el calor aprieta en estos días y de alguna forma hay que combatirlo, ya sea a la sombra de un roble o en las instalaciones que ponen a nuestro servicio para goce y disfrute de los amantes del agua en los momentos en que el sol agobia.