¿Y DERRIBO?

La Voz

SARRIA

J. GARCÍA BERNARDO PUNTO DE VISTA

16 feb 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

Aquí decíamos que la actual situación de la política municipal de Sarria se encuentra sometida a un zafarrancho de combate desplegado por el portavoz del Partido Popular y consideramos tal estrategia -legítima sin duda- como una mera búsqueda de propaganda mediática. A la vista de los acontecimientos de los últimos días puede concluirse que se ha dado un paso adelante, consistente en nada más y nada menos que en una ilusa -por lo de infantil- pretensión de dimisión del titular de la alcaldía. Así las cosas cabe recordar que al principio de la legislatura el PP defendía la tesis de que el grupo de gobierno poco duraría y llegó a vislumbrarse la posibilidad de una moción de censura; técnica ésta que siempre resulta elogiable o despreciable según quién sea el que la utiliza, al igual que acontece con el denominado transfugismo al que, por cierto, tan acostumbrados nos tienen algunos partidos políticos. Pasado bastante más del ecuador de esta legislatura local, nos encontramos con que el equipo de gobierno no es fruta madura y no hay fisuras -posiblemente porque de ello dependa su propia supervivencia- y con que el nerviosismo parece aflorar en el portavoz del PP y sus secuaces. Así se da lugar a situaciones esperpénticas. Situaciones que perjudican al pueblo de Sarria por cuanto lo que debería de ser colaboración de todos en pos de un interés común, se convierte en zancadilla a cualquier iniciativa para tener luego baza ante la opinión pública con la cual poder atacar al rival -que no enemigo- político. Cabe, pues, concluir recordando que «por la boca muere el pez» y que «somos dueños de nuestros silencios y esclavos de nuestras palabras». Y si no «tiempo al tiempo».