La tan aguardada lluvia por fin llegó, ayudando a paliar los problemas de sequía que afectaban sobre todo a los cultivos de las zonas rurales de la provincia. Sin embargo, las precipitaciones caídas no han sido suficientes para solucionar del todo los problemas de abastecimiento de agua que desde el verano se vienen padeciendo en municipios como el de Pol.
Operarios municipales reconocían anteayer que todavía hay zonas en las que el agua de la traída escasea y tienen que valerse de la que les reparte el Ayuntamiento. Si bien es cierto que el problema no es tan grave como a principios de octubre, la carroceta o la cisterna municipales tienen que hacer alguna salida todos los días, porque la demanda por parte de los vecinos sigue existiendo.
Muchos meses de sequía
Personas que residen en diferentes parroquias de Pol, y que cuentan en su mayor parte con traídas particulares, reconocían igualmente que no tenían suficiente agua para los trabajos domésticos «porque a seca foi moita», y que gracias a la que les proporcionaba el Concello podían ir arreglándoselas con normalidad.
Vecinos de este municipio creen que aún será necesario que llueva mucho más para que los pozos, algunos casi secos y otros con escaso caudal, alcancen el nivel adecuado para que al abrir los grifos tengan agua suficiente y con la potencia necesaria para las distintas labores que tienen que realizar a diario.
En otros municipios lucenses afectados igualmente por la escasez de agua tras varios meses de escasas precipitaciones la situación tiende a normalizarse, aunque las familias procuran en la medida de lo posible no gastar más de lo necesario para evitar tener que sufrir cortes, o como ya ha ocurrido en meses pasados, recurrir a la búsqueda de nuevas fuentes o manantiales de los que poder abastecerse, o incluso hacer pozos de barrena.