DESDE LA GRADA | O |
07 ago 2004 . Actualizado a las 07:00 h.HAN PASADO algunos años después del fallecimiento de David, pero a pesar del paso del tiempo, el ex futbolista, natural de Pol, sigue vivo en nuestro recuerdo. Aún recordamos su carácter dicharachero y bonachón, que lo convertía en el animador del vestuario. David dejó huella, no sólo como excelente futbolista, que lo era, sino como gran persona y muy amigo de sus amigos. Su desaparición dejó un vacío en el vestuario y en el fútbol comarcal, que es imposible de remplazar. Su trato con la prensa era exquisito, nunca había un no por respuesta; si sus compañeros necesitaban un apoyo, ahí estaba él. Sin duda, David siempre quedará en nuestro recuerdo. Por eso hoy, como todos los meses de agosto, es importante que la afición lemista llene A Pinguela para rendirle de nuevo otro homenaje. Él que nos estará viendo se sentirá orgulloso de los amigos que tenía.