«Agradezco mucho a Loewe que haya dignificado la cestería»

La creadora, que acaba de colaborar con la diseñadora Maya Hansen, fusiona vanguardia y tradición


outeiro de rei / la voz

«Ahora mismo, Galicia es un referente a nivel de artesanos, en calidad y cantidad. Hay marroquineros, ceramistas, oleiros, textil, cestería… hay una tremenda concentración», proclama Idoia Cuesta (San Sebastián, 1968). Desde su taller en una aldea de Outeiro de Rei, responde a esa etiqueta de artesana. Pero ha sabido ir más allá. En su currículo consta el Premio Nacional de Artesanía y sus trabajos de cestería dan la vuelta al mundo. Se pueden encontrar en los escaparates de marcas de lujo o sobre la pasarela, como el corsé de mimbre que creó para la diseñadora Maya Hansen. Idoia ha sabido reinventarse y reinventar un oficio al que, ante todo, quiere dignificar.

-La gran pregunta: ¿usted qué se considera, cestera, artesana, creadora...?

-Me defino como creadora textil, uso un montón de técnicas de cestería, telar, macramé, ganchillo. Utilizando todas las técnicas me encanta investigar y ver cómo puedo aplicarlas a nuevos materiales en diferentes proyectos.

-Habla de la necesidad de dignificar el oficio de cestera. ¿Cree que lo están logrando?

-Creo que sí. Para mí el logro de los premios no es por mí, sino por valorar y dignificar el oficio, que la gente joven vea que se puede vivir de la cestería y se pueda dedicar a este oficio que, desgraciadamente, se está perdiendo porque no hay un relevo generacional. También hay que intentar innovar o modernizar toda la cestería. Hay que seguir aprendiendo de la tradicional, pero para poder venderla hay que darle también ese toque de diseño e innovación para aplicarlo a diferentes ámbitos.

-¿Ahí entra en juego cierta labor pedagógica con el público?

-Ahora mismo el mayor problema que tiene la artesanía es la comercialización. No hay unos canales de comercialización correctos y buenos para los artesanos. En las ferias a veces la gente incluso te quiere regatear; o lo intentas con las tiendas, pero es complicado por los márgenes. Por eso ahora intentamos modernizarnos a través de la venta on line y con la Fundación Artesanía de Galicia también vamos a ferias europeas… Como empresa tienes que tener varias patas para apoyarte, yo me apoyo mucho en la formación, me encanta dar cursos y transmitir lo que sé. Hace poco estuve dando clase en el primer Máster de moda y diseño, en Valencia, y para mí es un honor. Y mi gran fuente de ingresos ahora mismo es trabajar para otras marcas, como Loewe.

-Colabora con Loewe desde hace siete años. ¿Cómo surgió?

-Estando en una feria en París, creo que alguien de Loewe que pasaba por allí vio mi trabajo. Yo no hablé con nadie en concreto, alguien debió coger la tarjeta y luego me llamaron para ver si quería colaborar con ellos, hacer un prototipo utilizando las técnicas de cestería con piel.

-Y desde entonces.

-Sí, sigo trabajando con ellos con prototipos y este año ha sido increíble. Se creó una colección preciosa inspirada toda en la cestería, se presentó para el salón del mueble de Milán y fuimos allí artesanos de todo el mundo. Este año han visibilizado a los artesanos que trabajan con ellos. Vinieron a grabar vídeos y reportajes. Le agradezco mucho a Loewe que haya dignificado la cestería, que la haya llevado a un estatus más elevado, nos ha llevado a la mayor exposición del mundo, a donde van todos los países. Han vendido la producción enterita.

-¿Y cómo surgió lo de crear un corsé para Maya Hansen?

-Alguien que estaba en Milán me contactó, me dijeron que me habían visto y querían pedirme una colaboración para este desfile de ahora. Me hizo unos bocetos del corsé que quería y me dejó escoger materiales. Propuse utilizar la médula de roten en grueso, humedeciéndola puedes darle la forma de la cintura. Lo estuvimos probando en un maniquí y encajó en la modelo. Lo bonito de todo esto, como sucedió hace años con Sara Coleman, es que en pasarela, con la música y las luces, todo se transforma. Para mí es un orgullo poder trabajar con firmas de diseño, con moda, con interioristas, con arquitectos, con paisajistas, con proyectos en escuela… Todo esto demuestra que la cestería tiene aplicaciones en infinidad de ámbitos.

«Me costó mi dosis de psicóloga aceptar que dejaba mi mundo como bióloga y asumir que era cesteira»

Idoia Cuesta ha encontrado en la cestería la felicidad, pero el camino no ha sido sencillo.

-¿Cómo se convierte una bióloga de formación en cestera?

-Siempre quise hacer Bellas Artes, pero en aquel momento los profesores y mis padres me decían que estudiara una carrera, y no me arrepiento porque realmente me encanta y sigo aplicándola para cultivar los mimbres que tengo. El cambio fue después de estar en Lugo varios años investigando, a la vez me estaba formando como artesana. Llegó un momento en el que pensé que en la universidad no tenía mi sitio, no encontraba el camino, y lo dejé todo y me puse como artesana. Mi primera formación como artesana fue en textil, comencé tejiendo en telares, luego me formé más en cestería, y ha sido la fusión, la aplicación de las técnicas tradicionales de cestería al textil, lo que ha definido mi marca: cestería textil y contemporánea.

-Actualizar la tradición.

-Me formé como artesana de cestería tradicional gallega, y de hecho, empecé haciendo cestos de mimbre. Iba a las ferias con los cestos de mimbre, pero me di cuenta de que en Galicia todavía había muchos paisanos que los hacía y yo no podía competir con ellos. Pensé: tengo que hacer algo que me diferencie y me defina como marca. Empecé haciendo cestos de cuerda de esparto y buscando siempre materiales diferentes. Y el descubrimiento fue encontrar la lana gruesa afieltrada. Pensé: ya tengo el material perfecto para crear mi colección de cestería textil. Me presenté a los premios nacionales, y gané el premio al producto.

-¿En algún momento de este periplo le dijeron que estaba loca?

-Me costó mi dosis de psicóloga aceptar que dejaba mi mundo como investigadora marina y bióloga, para lo que me había formado durante años, y asumir que era artesana, y encima era cesteira. Porque si digo que soy joyera, es como que tiene otro estatus, pero asumir que era cesteira me costó a mí y a mi entorno.

-¿Le resulta curioso crear vanguardia desde una aldea de Outeiro de Rei?

-A veces piensas que el progreso está en la ciudad, con todas las comodidades, pero yo regresé al rural, donde siempre había trabajado mi padre. Yo ahora también digo que en el mundo global en el que vivimos se puede trabajar desde lo local y exportar a todo el mundo. Y creo que ahora hay más apoyo en el rural.

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