Benjamín Santas pudo por fin abrazar ayer a sus dos nietos a los que posiblemente salvó la vida cuando un vecino entró en su domicilio con la idea de hacerles daño
27 ene 2009 . Actualizado a las 10:40 h.El anciano de O Páramo que el pasado viernes mató a un vecino de un disparo para proteger a dos nietos que estaban con él y a los que había amenazado de muerte el fallecido, se ha ganado a pulso el apelativo de abuelo coraje .
Los dos niños son de su vástago mayor, Manuel, y se encontraban a cargo de su abuelo cuando sucedieron los hechos. «Les dijo que se metieran debajo de la mesa para protegerlos cuando intuyó el peligro y posiblemente les salvara la vida», narraba Manuel Santas en la entrada del juzgado con voz entrecortada mientras esperaba esperaba ansioso que saliera su padre.
La que no lograba contener la emoción era su hija Mercedes, incapaz de dar rienda suelta a la alegría a pesar de saber que su padre quedaba libre. «Todavía no me creo que salga en libertad, pero lo que sí sé que lo que sucedió es algo que no vamos a olvidar nunca».
La situación en el juzgado era de tensión, pero la que todavía lo estaba pasando peor, si cabe, era la esposa de Benjamin, que fue informada al momento por sus familiares de que su marido iba a regresar a casa aquella misma mañana apenas unos segundos después de que lo comunicara el abogado. Ella seguro que fue la encargada de dar la más que feliz buena nueva a los dos nietos.
Un dato a tener en cuenta en el plano positivo es que los dos menores, que sienten debilidad por su abuelo, en ningún momento presenciaron nada de lo ocurrido y solo supieron que en la casa se había producido un disparo.
«Eran á sal da súa vida e fixoo por eles», repetían varias vecinas tanto el día que sucedieron los hechos como en la jornada de ayer mientras el detenido prestaba declaración ante la jueza de Sarria.
Los niños no se enteraron de lo sucedido ni tampoco se lo contarán por el momento, pero cuando ya tengan uso de razón seguro que sus padres les relatarán lo que un día su abuelo, un hombre tranquilo y pacífico, hizo para defenderlos.
Al mediodía de ayer Benjamín Santas pudo regresar a casa y abrazar a sus nietos.Lo que pensó en ese momento solamente él lo sabe y seguro que nunca lo hará público.