El joven de O Páramo que mató a su padre e hirió a su madre con un cuchillo dice que estaba borracho
O PÁRAMO
?avid López Vázquez, de 27 años, vecino de Friolfe, en el municipio lucense de O Páramo, admitió ayer haber matado a su padre, al que propinó al menos 11 cuchilladas en distintas zonas vitales. López Vázquez dijo que ese día, el 10 de septiembre del año 2002, estaba muy borracho y que mantenía malas relaciones con su progenitor porque maltrataba a su madre, a sus hermanos y a él mismo. El fiscal pide para López Vázquez 20 años de cárcel. De ellos, 14 son por el homicidio; 4 por las lesiones causadas a su madre con arma blanca cuando ésta intervino para separar a padre e hijo; otros dos años de prisión por las lesiones ocasionadas a su progenitor unos días antes, tras una discusión porque el acusado quería llevar a su hijo de corta edad a una fiesta; y 5 fines de semana de arresto por las lesiones que le causó a su tía en este incidente, cuando ésta intentaba evitar la pelea. Ella declaró ayer en el juicio que en esa ocasión se limitó a darle dos bofetones a su sobrino porque le faltó al respeto y que fue el padre el que le propinó puñetazos a su hijo. La madre de David López, Lucía Vázquez, declaró que en el incidente previo, el del 15 de agosto, tanto su esposo como su hijo estaban muy borrachos. Ella dijo que no vio la agresión de Luis López al joven, aunque admitió que éste salió de la casa sangrando por la nariz y dijo que su padre le había pegado. Al día siguiente cambió su versión por la de una caída. El otro incidente, en el que ella resultó gravemente herida, explicó que había ido a echar la basura y cuando volvió escuchó una discusión con «palabras feas» entre ambos. Dijo que entró en la cuadra en la que ocurrieron los hechos, que estaba a oscuras. Tropezó, cayó y notó que le corría un líquido caliente por el cuerpo. Al salir comprobó que era su propia sangre. Insistió en que no notó la puñalada que recibió en el abdomen. Relató al tribunal que ella se casó en un mes de julio y en octubre recibió la primera paliza de su esposo, que la hizo abortar a patadas en una ocasión. Apuntó que nunca había denunciado por vergüenza. Asimismo, explicó que su esposo dormía con una navaja debajo de la almohada y que maltrataba a sus hijos y que incluso intentó atropellarlos. Insistió en que tanto su esposo como su hijo bebían mucho. La vista continuará hoy.