De este control no se libra ni el cura

Un sacerdote iba en sin cinturón por la A-6 en un impecable Seat 124 D de más de un cuarto de siglo de antigüedad


lugo / la voz

Anda esta semana la Guardia Civil enfrascada en una campaña centrada en la vigilancia y control de las condiciones de los vehículos que promueve la DGT. Y ayer hubo control. ¡Controlazo! en la A-6, en O Corgo, con más de una docena de agentes, mandos y otras autoridades. Y de él no se libró ni el cura. Un sacerdote fue uno de los conductores sancionados. Iba por la autovía y sin cinturón de seguridad. Pero él no fue el único que fue descubierto circulando irregularmente. El despliegue, con Pegasus incluido en la lejanía, se realizó durante una hora y en ese tiempo hubo casi de todo porque, en materia de seguridad vial, no está la lección aprendida.

El control fue montado en el kilómetro 485 de la A-6. Para eso fue desviada al área de descanso la circulación de los dos carriles en sentido A Coruña. Y allí estaba entre los conos y las señales de reducción de velocidad que previamente había colocado, el hombre barbudo que trabaja en la empresa de mantenimiento. Este operario se hizo conocido entre algunos periodistas de sucesos y fotógrafos que lo tienen en muchas imágenes que tomaron cuando un camión de estrellas (cervezas) perdió parte de la carga en las cercanías de Baamonde.

Después del hombre de las barbas largas había docenas de guardias controlando a todos los coches que pasaban por una especie de embudo. Y un poco más allá el delegado del Gobierno, Santiago Villanueva; el subdelegado de Lugo, Ramón Carballo y la jefa provincial de tráfico, Paula Yubero. La representación de la Guardia Civil la encabezó su jefe de Tráfico en Galicia, el teniente coronel Francisco Javier Molano y el capitán del destacamento de Lugo, Miguel Martínez.

Mientras Villanueva contaba que hay que estar siempre vigilante con la seguridad vial, no solo en verano, porque este año hay un repunte en los accidentes con fallecidos en la provincia lucense, empezaron a detectarse las tropelías: altas velocidades, excesos de peso, irregularidades en los vehículos. Y entonces llegó el cura. ¡Por la A-6 y sin cinturón! ¡Multaza!

El sacerdote, que hacía un trayecto corto, se despistó. Conducía un 124 D, con matrícula de Lugo. De la letra E. Más de un cuarto de siglo y estaba casi del trinque. ¡Como una patena y nunca mejor dicho!

«Sabe... Nunca durmiu fóra», confesó el sacerdote, refiriéndose a su 124 D. ¿Y cuánto le va a costar al cura no llevar cinturón?, pregunto a un guardia. Respuesta rápida y contundente: 200 euros y tres puntos. ¡Si San Cristóbal, cuya fiesta se celebró el domingo, ve estas cosas!

La «furgo» a reventar y a uno con el pie a 167

Por el radar instalado antes del control, algunos pasaron pisando más de la cuenta. Un conductor llevaba el pie a 167 y otro a 147. También fue sancionado un vehículo que pasó a 127. ¿Pero se acabó el mito de que se podía ir a diez más de lo que marca la señal?, pregunto asustado. «En este caso, se trata de un vehículo mixto que no podía exceder en tanto porcentaje el límite», señala el agente.

El control también fue de peso de furgonetas. Pasaron dos que iban dentro de los límites. Pero llegó la tercera y, ¡Meundo panorama! Cinco personas en el interior, carga hasta los topes y un remolque también lleno con una baca cargada de sillas. Con semejante escena, lo primero que se piensa es que la «furgo» de allí ya no se va, pero no es así. Aunque parecía que sus ruedas iban a reventar de un momento con la carga, el exceso era de un 15% más por eje. Y la multa, 400 euros.

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