El Seminario de Lugo aceptará alumnas a partir del próximo curso

Funcionará como colegio diocesano privado para chicos y chicas que cursen estudios de ESO o BAC

Fachada principal del Seminario de Lugo
Fachada principal del Seminario de Lugo

Lugo / La Voz

El Seminario de Lugo funcionará a partir del próximo curso como colegio diocesano privado que, por primera vez en su historia, también estará abierto a alumnas que quieran cursar allí estudios de ESO o Bachillerato. «Abrimos a partir del próximo curso nuestros centros educativos como colegios diocesanos, de carácter privado, a todos los alumnos y alumnas que, aceptando el ideario del centro, quieran realizar en ellos la formación de ESO y BAC», señaló el Obispado de Lugo en un comunicado compartido con el de Santiago, que también incorporará el nuevo modelo.

Con la sociedad experimentando grandes cambios, especialmente en el ámbito educativo, desde el Obispado percibieron la «la urgencia de una apuesta educativa renovada». Más todavía, dicen, cuando el propio Papa Francisco pidió la adhesión a un pacto educativo global que permita dar vida a procesos «creativos y transformadores en colaboración con la sociedad civil». De esta forma, a partir del próximo curso el Seminario, además de ser un centro educativo para quienes sientan la llamada del sacerdocio, también ofrecerá una educación integral, basada en los valores cristianos, para alumnos y alumnas que así lo deseen.

La fachada posterior del Seminario, donde está el colegio diocesano
La fachada posterior del Seminario, donde está el colegio diocesano

Recuerdan desde la Diócesis de Lugo que la educación en Galicia ha estado siempre estrechamente vinculada a la Iglesia y ahora «queremos así poner a disposición de las familias un nuevo espacio educativo, del que estamos seguros que será muy conveniente y una verdadera riqueza también para nuestros Seminarios Menores».

Estos días el Obispado lucense desgranará los pormenores de la nueva oferta educativa de un centro con más de 400 años de historia y que en la actualidad cuenta con una treintena de alumnos, algunos internos y otros que están en un modelo que sería de media pensión, es decir, cursan sus estudios, comen y pueden hacer allí los deberes, pero luego duermen en sus casas.

El colegio diocesano del Seminario se encuentra situado en unas modernas instalaciones tras el edificio señorial que da a la calle Anxo López Pérez. Dispone de numerosas aulas, varios laboratorios, aulas-taller, un pabellón polideportivo, un patio exterior, cocina y comedores, capilla, sala de estudio, una amplia biblioteca y 60 habitaciones individuales con baño.

Una institución llena de historia

La historia del Seminario lucense arranca allá por 1593. Su primera ubicación fue el actual convento de los Franciscanos, en la Praza Maior. En 1888 comenzaron las obras de un nuevo edificio, el que se encuentra en la calle Anxo López Pérez, restaurado recientemente y tras el que están las dependencias del centro educativo, modernas y con todos los servicios.

El Seminario Maior y el Menor compartieron el majestuoso edificio hasta 1929. Fue entonces cuando, por recomendación del Vaticano, se crearon los seminarios menores. El de Lugo se ubicó frente al actual, y hoy es el edificio administrativo del Concello.

A lo largo de los años, en el Seminario lucense se formaron centenares de sacerdotes —entre 1900 y 2016, casi 2.000—, y en el último siglo se calcula que por sus aulas pasaron unos 7.500 alumnos. Obispos, algún mártir, catedráticos como Ramón María Aller (cuyo telescopio donó al centro), académicos como Nicandro Ares o periodistas como Fernando Ónega cursaron estudios en el centro lucense.

Cuatro siglos de historia diocesana

Carlos Vázquez

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Cuatro siglos de historia dan para mil y una vicisitudes. En realidad todo comenzó tras el Concilio de Trento. En sus documentos se conminaba a los obispos para que establecieran en sus diócesis un seminario donde poder formar a quienes habrían de ejercer después como sacerdotes. Según relata en el libro El Seminario de Lugo Historia y Fidelidad 1893 - 2010 Gonzalo Fraga Vázquez, del Instituto Teológico Lucense, fue el obispo Asensio de Otaduy y Avendaño quien ordenó en 1593 realizar las obras en el lugar que hoy en día ocupa el convento de los Padres Franciscanos, dentro de la Muralla. Al parecer el prelado habría invertido en la ejecución alrededor de 7.000 ducados de su hacienda.

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