1999: El año que cambió Lugo por completo

Hace 20 años gran parte del centro pasaba a ser peatonal tras unas obras polémicas


lugo / la voz

Hace veinte años Lugo se preparaba para entrar de la mejor manera en el siglo XXI. Se hacía realidad la peatonalización de gran parte del casco histórico y aunque hubo reticencias iniciales de una parte de los comerciantes, el paso de los años demostró que fue la decisión más importante que tomó la ciudad en las últimas dos décadas.

«Lo teníamos claro y no dudamos un segundo, a la primera duda, me comían frito», explicaba hace un par de años a La Voz el entonces alcalde de la ciudad, Joaquín García Díez, cuando se cumplían dos décadas del inicio de las obras, que terminarían de forma escalonada entre el invierno y la primavera de 1999. El regidor popular hacía referencia a las dudas y problemas que tuvo que enfrentarse con un parte del comercio del centro que veía peligrar sus negocios con la marcha de los coches.

Incluso, comerciantes de la Rúa do Progreso acusaban al alcalde de llevarlos a la ruina y hasta fueron a su despacho a un notario para dar fe de que iba a ser responsable subsidiario del cierre de sus negocios. «Un año después vinieron los mismos para pedirme menos coches», un ejemplo de que los cambios en urbanismo no siempre son bien acogidos y luego ya nadie quiere dar marcha atrás.

La peatonalización de hace 20 años afectó a la Rúa da Raíña, Progreso, Nóreas, Xoán Montes, Anxo Fernández Gómez, San Pedro, Campo Castelo, Praza Maior (Franciscanos, fondo), Rúa Nova, Praza do Campo, Pío XII, Clérigos, San Froilán, Lois Peña Novo, A Soedade, Armañá, Fernando Casas Novoa, A Tinería, Da Cruz, Conde Pallares y otras pequeñas calles. El corazón de Lugo pasaba a ser peatonal y atrás quedaban las imágenes de buses circulando por detrás del Concello o la Rúa da Raíña con aparcamientos.

Las obras no solo fueron de reforma del pavimento y colocación de elementos de humanización sino que se cambió todo el saneamiento. Lugo, tras perder los fondos del Plan Urban, que finalmente se habían ido a Pontevedra, firmó un acuerdo con la Xunta por el cual se invertirían 900 millones de pesetas (5,4 millones de euros) en la peatonalización del centro. Las obras duraron dos años y el 7 de abril, Manuel Fraga y Romay Beccaría, entonces ministro de Sanidad, descubrieron la placa de la inauguración que aún hoy se puede ver en Campo Castelo.

Pero los lucenses ya pudieron comprobar a finales de 1998 las bondades de la peatonalización, como ocurrió en la Rúa da Raíña que se estrenaba aquellas Navidades con aceras amplias, mejor iluminación que dejaba atrás las tristes bombillas, bancos para sentarse, árboles en vez de humo, en definitiva el ciudadano pasa a ser dueño de su ciudad.

Luego fueron abriéndose otras calles hasta el citado acto de abril. Los vecinos de Rúa Nova, Clérigos y Conde Pallares aún tuvieron que esperar un mes más para disfrutar de la peatonalización. Las calles Túñez Bouzón y Rúa da Cruz fueron las últimas.

El alcalde García Díez animaba a todos los gallegos a visitar la nueva ciudad y mandaba un mensaje a los vecinos y comerciantes para que aprovechasen la oportunidad que suponía tener una ciudad peatonal.

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