El violador de Lugo fue reconocido al llevar la misma ropa en otro ataque

Fue grabado en la primera agresión y varios testigos lo identificaron en la segunda


lugo / la voz

El hombre de 30 años de nacionalidad rumana que fue detenido en Lugo en la madrugada del pasado sábado se enfrenta a la acusación de una doble violación en grado de tentativa. El detenido, que se encuentran en prisión provisional sin fianza, llevaba cuando fue arrestado una cazadora y una gorra que los testigos presenciales describieron con detalle. Tras ser llevado a comisaría, los agentes comprobaron que esas dos prendas también aparecían en las grabaciones de las cámaras de vigilancia del autor de otra violación cometida el 25 de agosto en un descampado en el barrio de O Carme. Tras avanzar la investigación se confirmó que el ciudadano rumano iba vestido en ambas ocasiones con las mismas prendas. Todavía no habla castellano y se dedicaba a trabajar en la madera.

A falta de que los exámenes forenses de las víctimas sean definitivos, al hombre se le imputan los dos delitos sexuales en grado de tentativa ya que las dos mujeres declararon que no hubo penetración porque llegó a tiempo la ayuda de los vecinos. En el caso de la calle de San Pedro, en la madrugada del pasado sábado, un vecino escuchó los gritos de la mujer y pudo agarrar al agresor y apartarlo de ella, cuando ya la había desnudado de cintura para abajo. El agresor tenía los pantalones bajados y estaba sobre ella. Sin embargo, la declaración inicial de la mujer parece indicar que no llegó a consumarse la violación y se le acusa del delito en grado de tentativa, a la espera del dictamen forense definitivo. En el otro caso que se le imputa al detenido, cometido el día 25 en el barrio de O Carme, ocurre lo mismo. La mujer dijo que no había llegado a ser violada gracias a la llegada de dos jóvenes cuando ella se resistía en el suelo. La calificación definitiva de ambos delitos dependerá del dictamen de los médicos forenses porque en ocasiones ocurre que las víctimas de un ataque sexual entran en un estado de parálisis y choque psicológico tan fuerte que no son conscientes de lo que les ha pasado. Existen casos en que dicen no haber sido violadas -porque así lo creen realmente-, pero las pruebas médicas indican después lo contrario.

La importancia de las cámaras de vigilancia

Las cámaras de vigilancia parece que han sido claves para resolver el caso del violador de Lugo. Cualquier investigador conoce la importancia de la existencia de una grabación o de la presencia de testigos para poder identificar a autores de delitos tan graves como los sexuales. Muchas veces, el miedo paraliza a la víctima, que apenas puede ofrecer datos del atacante. La policía tiene que utilizar entonces todos los recursos disponibles.

Las cámaras, esenciales. Una de las primeras medidas que toman los investigadores de un crimen es comprobar si hay cámaras cerca de donde se ha cometido el delito. Es esencial la rapidez para que las imágenes grabadas no se pierdan.

Examen forense. En un caso de violación o ataque sexual es clave la realización cuanto antes de un examen forense a la víctima. Ese análisis puede dar a los investigadores pruebas que permitan identificar al agresor. Una muestra de ADN, un pelo, una gota de sangre o un resto de saliva pueden ser decisivos para esclarecer un ataque sexual en el que no hay testigos.

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