Un paseo por la urbe nos muestra los destrozos causados por la falta de civismo, los errores urbanísticos y la ausencia de respuesta para cambiar la mala imagen
07 jun 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Que el ser humano occidental no se comporta de la misma manera en su casa que fuera de ella es evidente cuando se da un paseo por cualquier ciudad. Los actos vandálicos se dejan notar en innumerables rincones de las urbes europeas y, como no podía ser menos, en Lugo sucede algo parecido. De todos son conocidos los desperfectos que se causan en el mobiliario urbano de Lugo, desde grandes daños hasta pequeños objetos.
El Concello de Lugo tiene previsto gastarse este año 394.000 euros, que pagamos todos los lucenses, en reparar los daños en el mobiliario urbano. Seguro que serán insuficientes ante el gran número de calles, plazas y rincones donde es necesario actuar para arreglar lo que otros han decidido que no sirva para el disfrute de los vecinos.
Existe otra plaga de feísmo y son los despropósitos urbanísticos o de diseño de calles. Si además se le suman desperfectos y pintadas, la imagen es lamentable. Existen errores de bulto en la ciudad, aunque cada vez menos. Un ejemplo se puede ver en el fondo de la calle Río Eo, donde los peatones tienen que sortean una especie de macetero en plena acera y además cuidarse de golpear la cabeza con un edificio.
Asociaciones
Los vecinos debemos llegar allí donde las administraciones no pueden o no saben. Desde la Federación de Vecinos de Lugo o desde colectivos como Adega se han promovido campañas parta mejorar la imagen de los barrios, de los ríos o de los entornos naturales del municipio. Son ejemplo a seguir por todos los colectivos si queremos, entre todos, hacer que Lugo sea un lugar cómodo y bonito para vivir.
También, como ciudadanos, tenemos el deber de denunciar siempre que veamos conductas que causan destrozos, igual que lo haríamos si se llevan a cabo en nuestra casa o en una propiedad propia.